La Seguridad Social recuerda que las personas, en su mayoría mujeres, que dedicaron su vida al cuidado hogar y no tuvieron la oportunidad de cotizar lo suficiente a lo largo de su vida para acceder a una pensión contributiva pueden solicitar una pensión no contributiva de jubilación. El importe puede rondar los 500 euros mensuales, en función de la situación económica del solicitante y de la revalorización anual fijada para este tipo de prestaciones.

Esta ayuda está pensada para quienes, al alcanzar la edad de jubilación, no tienen derecho a una pensión ordinaria por falta de cotización, pero necesitan un ingreso mínimo garantizado para poder vivir. Se trata de una prestación asistencial financiada vía Presupuestos Generales del Estado y gestionada a través de las comunidades autónomas y el IMSERSO.

Quién puede solicitar esta pensión no contributiva

Para acceder a esta prestación es necesario tener 65 años o más y no haber cotizado lo suficiente para generar derecho a una pensión contributiva. También pueden solicitarla quienes directamente no hayan trabajado de forma remunerada y, por tanto, no hayan cotizado al sistema y necesita, de la misma forma, cierta cantidad de ingresos a final de mes.

jubilada

Además, se exige residir legalmente en España y acreditar un periodo mínimo de residencia en el país. Otro requisito clave es carecer de ingresos suficientes. Si la persona convive con familiares, se tienen en cuenta los ingresos de toda la unidad económica de convivencia, ya que la ayuda está destinada a quienes se encuentran en situación de necesidad y de verdad requieren de ese dinero.

Cuánto se cobra y qué incluye

La cuantía anual se fija cada ejercicio y se abona en 14 pagas, lo que equivale aproximadamente a unos 500 euros al mes en su importe íntegro. No obstante, la cantidad exacta puede variar en función de los ingresos personales o familiares, ya que es una prestación sujeta a límites económicos.

En determinados casos, puede incluir complementos, como el complemento por alquiler de vivienda si el beneficiario no dispone de casa en propiedad y cumple los requisitos establecidos. Esta pensión resulta especialmente relevante para miles de mujeres que dedicaron décadas al cuidado del hogar y la familia sin cotizar al sistema. Gracias a esta prestación, pueden contar con un ingreso estable en la vejez y evitar situaciones de vulnerabilidad económica tras toda una vida dedicada al ámbito doméstico.