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Albert Om tiene en Taradell uno de esos lugares a los que siempre resulta fácil volver. El periodista y escritor nació en este municipio de Osona y mantiene con él un vínculo que va mucho más allá de la nostalgia. A aproximadamente una hora de Barcelona, Taradell ofrece paisaje, tranquilidad y una identidad muy marcada, convirtiéndose en un refugio perfecto para desconectar del ritmo de la ciudad.

El pueblo conserva además un patrimonio que ayuda a entender por qué puede resultar tan atractivo para una escapada. Rodeado de naturaleza y con un casco que mantiene parte de su esencia tradicional, Taradell permite combinar paseos, gastronomía y rutas sencillas. Para Om, además, supone regresar al lugar donde empezó todo, lejos de estudios de televisión, entrevistas y compromisos profesionales.

El castillo de Taradell es su gran tesoro medieval

Uno de los puntos más especiales del municipio es el castillo de Taradell, también conocido como castillo de Can Boix. Su singularidad está en el emplazamiento: la fortificación medieval se levanta directamente sobre una gran cavidad rocosa, aprovechando la propia formación natural como parte de su estructura. Una imagen difícil de encontrar en otros castillos catalanes.

castell de taradell

Llegar hasta allí también forma parte del atractivo. El entorno invita a caminar y descubrir un paisaje donde predominan bosques, caminos y elevaciones desde las que observar buena parte de Osona. No es necesario plantearse una jornada especialmente exigente para disfrutar del lugar, lo que lo convierte en una buena opción para una escapada tranquila de fin de semana.

Un refugio muy distinto al turismo masivo

Taradell no necesita grandes complejos turísticos ni una oferta de ocio desbordante para resultar atractivo. Precisamente su valor está en conservar un ritmo mucho más pausado. Pasear por el municipio, acercarse hasta el castillo o simplemente disfrutar del paisaje permite desconectar sin tener que recorrer cientos de kilómetros desde Barcelona.

Para Albert Om, esa tranquilidad tiene además un componente personal. No se trata únicamente de encontrar un pueblo bonito, sino de regresar a sus propias raíces. Taradell combina memoria, naturaleza y uno de los castillos más curiosos de Catalunya. Un rincón de Osona que demuestra que, a poco más de una hora de Barcelona, todavía es posible encontrar lugares donde el tiempo parece avanzar bastante más despacio.