La inestabilidad de ingresos es una de las realidades menos visibles del trabajo en el mundo artístico y de la moda. A diferencia de los empleos con salario fijo, quienes desarrollan su carrera como modelos o actores conviven con meses de facturación elevada seguidos de periodos completamente vacíos. Es una dinámica habitual en el sector, pero que desde fuera suele generar sorpresa y a los que están dentro, mucha inestabilidad.
Alba, que trabaja como modelo y actriz, lo resume en una frase que ilustra perfectamente esta montaña rusa económica: “En junio no gané ni un euro y en marzo generé 7.700”. La comparación entre ambos meses no es algo poco habitual dentro de la profesión, sino una muestra clara de como funcionan muchos trabajos vinculados a campañas, rodajes y proyectos puntuales y sin continuidad en el tiempo.
Un trabajo sin nómina estable
En este tipo de carreras, los ingresos dependen casi exclusivamente de contratos concretos. Un mes puede concentrar varios proyectos con sesiones fotográficas, anuncios, catálogos, rodajes, mientras que el siguiente puede cerrarse sin una sola oportunidad laboral. No existe una regularidad ni una previsión segura de cuánto se cobrará a final de mes. Hay que ir viendo a medida que pasan las semanas y las oportunidades.
La variación no responde únicamente al volumen de trabajo, sino también al tipo de encargo. Una campaña publicitaria relevante o un rodaje bien remunerado puede disparar la facturación en pocas semanas. En cambio, la ausencia de contratos se traduce directamente en ingresos nulos. Y esto, sin colchón ni salario base que amortigüe la caída es complicado de llevar.
Un sector sin una lógica económica detrás
El caso de Alba refleja un patrón estructural dentro del sector. Los meses con altos ingresos suelen coincidir con cierres de campañas, producciones audiovisuales o picos de actividad en la industria publicitaria. Son ventanas donde el trabajo se acumula y las cifras pueden resultar llamativas desde fuera. Sin embargo, esos periodos de bonanza deben sostener financieramente los meses sin actividad. Es una economía irregular donde la gestión del dinero se convierte en un factor crítico.
La percepción social del sector a menudo se centra en las cifras más altas, pero ignora la discontinuidad. No todos los meses se parecen, ni remotamente. La diferencia entre facturar miles de euros o no ingresar nada forma parte de la normalidad profesional.
Esta realidad explica por qué muchos trabajadores de ámbitos creativos insisten en la dificultad de planificar su vida. Más allá de la visibilidad pública o la imagen asociada al oficio, la incertidumbre es una constante. Y saber lo que pasará a lo largo del año es casi imposible.