Alcanzar una pensión cercana a los 3.000 euros no depende solo de haber trabajado muchos años. Es uno de los errores más comunes. Según advierten abogados laboralistas, la clave está en cómo has cotizado, especialmente en la recta final de tu carrera. Cada vez más personas se sorprenden al ver que, pese a una larga trayectoria laboral, no llegan a esa cifra. Y la explicación es clara, ya que no han seguido una estrategia adecuada.
Cotizar bien en los últimos años, el punto clave
De este modo, la realidad es que la pensión se calcula principalmente en función de las bases de cotización de los últimos 25 años. Por eso, los expertos insisten en que ese periodo es decisivo.
Para aspirar a una pensión cercana al máximo, es necesario cotizar por la base más alta posible durante esos años. No basta con haber tenido buenos sueldos en el pasado si en la etapa final se cotiza menos. De este modo, cualquier bajada en la base de cotización en los últimos años impacta directamente en la cuantía final de la pensión. Además, para cobrar el 100% de la base reguladora, se necesitan al menos 36 años y medio cotizados. Sin ese requisito, la pensión se reduce automáticamente.
Evitar errores que reducen la pensión
La realidad es que hay decisiones que pueden afectar de forma directa a lo que vas a cobrar. Una de las más importantes es la jubilación anticipada. Adelantar el retiro implica aplicar coeficientes reductores que disminuyen la pensión de forma permanente. Y en muchos casos, hacen imposible alcanzar cifras cercanas a los 3.000 euros. También es clave jubilarse a la edad ordinaria. Actualmente, se sitúa en torno a los 66 años y 4 meses, y seguirá subiendo hasta los 67 años.
Otro punto importante es revisar la situación antes de jubilarse. Comprobar las bases de cotización y corregir posibles errores puede marcar la diferencia. Así pues, el aviso de los abogados es claro. No basta con trabajar muchos años. Si quieres una pensión alta, necesitas planificar cómo cotizas, especialmente en la última etapa de tu vida laboral.
