Hay avisos que pasan desapercibidos hasta que alguien los explica con claridad. Y este es uno de ellos. Durante años, miles de jubilados en España han estado pagando más impuestos de los que les correspondían sin saberlo. Ahora, con respaldo legal y criterios ya reconocidos, pueden recuperar cantidades importantes.
Y es que no se trata de una interpretación dudosa. La situación está avalada por el Tribunal Supremo y reconocida por la propia Agencia Tributaria. La clave está en las antiguas mutualidades laborales, un sistema al que cotizaron muchos trabajadores antes de que existiera el modelo actual de Seguridad Social.
El origen del problema está en la doble tributación durante años
De este modo, el error viene de lejos. Muchos trabajadores de sectores como banca, compañías eléctricas o grandes empresas cotizaron a mutualidades de previsión social que ya incorporaban una carga fiscal. Es decir, ese dinero ya había soportado impuestos en su momento y no debía volver a hacerlo.
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Y es que, al jubilarse, ese mismo dinero volvió a tributar en el IRPF como si fuera completamente nuevo. Sin aplicar las reducciones que marca la normativa, Hacienda terminó cobrando dos veces por una misma base. Esa doble tributación es lo que ahora se está corrigiendo.
Quién puede reclamar y cuánto dinero está en juego
La realidad es que no todos los jubilados están en la misma situación, pero hay perfiles muy claros que pueden beneficiarse. Quienes cotizaron antes de 1979 tienen derecho a que esas aportaciones estén completamente exentas. En cambio, quienes lo hicieron entre 1979 y 1999 pueden aplicar una exención parcial. Los casos más habituales se concentran en antiguos trabajadores de sectores con mutualidades históricas. Y es ahí donde están apareciendo las devoluciones más elevadas. Los abogados hablan de cifras que oscilan entre los 3.000 y los 6.000 euros, dependiendo de los años cotizados y de la pensión actual.
Y es que hay un factor determinante que muchos desconocen y se trata del plazo. Solo se pueden reclamar los últimos cuatro ejercicios fiscales no prescritos. Eso significa que cada año que pasa reduce la cantidad que se puede recuperar. El procedimiento pasa por revisar la vida laboral, identificar las cotizaciones a mutualidades y presentar una rectificación de las declaraciones de la Renta. Muchos despachos ya están gestionando estos casos porque el volumen de afectados es muy elevado. Así pues, no es una ayuda ni una subvención, es una devolución de impuestos cobrados de más. Y la diferencia puede ser significativa. Porque para muchos jubilados, este proceso no solo supone corregir un error histórico, sino recuperar un dinero que nunca debieron perder.