Tal día como hoy del año 1808, hace 218 años, en La Jonquera (Alt Empordà), las tropas del primer Imperio francés, comandadas por el general Guillaume Duhesme y formadas por 5.000 soldados de infantería y 1.800 soldados a caballo, completaron la operación de entrada al Principat de Catalunya. Aquella operación, que se había iniciado el día anterior, tenía como objetivo situar aquel contingente en Barcelona y, desde la capital catalana, desplazarse hacia el centro de la Península para unirse con otros cuerpos del ejército francés —que habrían cruzado por los Pirineos occidentales— y lanzar una ofensiva terrestre contra Portugal.

Aquella operación no era una invasión, como ha explicado la historiografía nacionalista española, sino que estaba amparada por los acuerdos firmados entre el Imperio francés —gobernado por el régimen bonapartista— y el Reino español —gobernado por el régimen borbónico— y recogidos en el Tratado de Fontainebleau, firmado tres meses antes (27 de octubre de 1807). Una vez en Barcelona (13 de febrero de 1808) —y siempre en virtud de este Tratado hispanofrancés de Fontainebleau—, el capitán general español José de Ezpeleta ordenó desocupar las fortalezas de la Ciutadella y de Montjuïc y el general francés Duhesme acuarteló allí a sus tropas.

Dos días después (15 de febrero de 1808), se sumarían 4.000 soldados de infantería franceses más, que habían seguido el primer contingente de Duhesme. Durante aquellos primeros días, no se produjo ningún tipo de fricción. Ni entre los militares españoles y franceses, ni entre el pueblo de Barcelona y los soldados del régimen bonapartista. Pero, cuando corrió la noticia de que el régimen del rey Carlos IV y del ministro plenipotenciario Godoy —que se había comprometido a mantener a los militares franceses a cargo del erario público español— había cambiado de criterio y había impuesto esta carga al Ajuntament de Barcelona, se produjo un motín popular.