Tal día como hoy del año 1996, hace treinta años, en Biescas (Aragón, España), se produjo una riada de grandes dimensiones que desbordó totalmente el barranco de Arás y, en cuestión de minutos, se convirtió en una avalancha mortal de barro, rocas y árboles. Según los informes periciales posteriores, aquella avalancha habría formado una pared natural de diez metros de altura que alcanzó de lleno y que arrasó totalmente el camping Las Nieves, en aquel momento con más de 2.000 personas acampadas en su interior.
Aquel camping había sido edificado sobre una zona de riesgo, y algunos especialistas —como el biólogo catalán Pere Montserrat—, once años antes de aquella catástrofe (1985), habían alertado públicamente de los riesgos que suponía la construcción y apertura de aquel establecimiento. Diez años antes (1986), el alcalde José María Bara (PP) había concedido la licencia de obras del establecimiento. Y ocho años antes (1988), su sucesor Agustín Ramón (Izquierda Unida) había concedido la licencia de apertura.
Según las investigaciones, hacia las 18.00 h, se produjo una tormenta convectiva de gran intensidad en la cuenca alta del barranco de Arás, que registraría 178 litros/m² en poco más de una hora. Esta tormenta generó un caudal de 742 m³/segundo (casi el doble del caudal del río Ebro en su desembocadura) que el lecho del Arás —con una capacidad máxima de drenaje de 150 m³/segundo— no pudo canalizar. El agua arrancó el bosque de ribera de la cuenca alta y lo lanzó contra el camping.
A las 19.17 h, la riada había alcanzado de lleno el camping Las Nieves. En un primer momento, fueron los propios vecinos de Biescas los que empezaron a auxiliar a las víctimas. Posteriormente, se les sumarían Bomberos y Cruz Roja. Y, finalmente, acudirían el ejército y los cuerpos de seguridad del Estado español. Las tareas de salvamento se prolongaron durante quince días, durante los cuales se produjeron momentos de gran tensión, cuando delincuentes comunes se trasladaron a la zona para saquear las caravanas de las víctimas.
Aquella riada también afectó al pueblo de Biescas. El aguacero provocó inundaciones en locales comerciales y establecimientos hoteleros del pueblo. Y, según varios testigos, la fuerza de la corriente habría arrastrado unos cincuenta coches aparcados en las calles del pueblo hasta un cauce del río Gállego situado a más de dos kilómetros del núcleo urbano. Finalmente, aquella catástrofe se saldaría con la muerte de 87 personas y más de 200 heridos de diversa consideración.