Tal día como hoy del año 1153, hace 873 años, las huestes de Ramón Berenguer IV, conde independiente de Barcelona y —desde 1150— también Hombre Principal de Aragón, conquistaban el castillo de Siurana (actualmente, comarca del Priorat), y acababan con la existencia del último dominio musulmán del territorio de Catalunya. El valiato de Xibrana (nombre que los árabes habían dado a Siurana) se había creado a finales del siglo anterior (siglo XI), cuando las huestes de Ramón Berenguer III —padre y predecesor de Ramón Berenguer IV— habían ensanchado los dominios del condado independiente de Barcelona hasta las proximidades de las orillas del Ebro y del Segre.
En aquel contexto expansivo catalán, parte de las oligarquías musulmanas de los emiratos de Tortosa y de Lleida se habían refugiado en las montañas del Montsant, alrededor de una fortificación del siglo IX, que, en su momento, había controlado la expansión de los condados catalanes carolingios hacia el sur, y que después albergaría el foco de resistencia de Xibrana. Pero la conquista catalana de Tortosa (1148) y de Lleida (1149) dejaría aislado aquel reducto, sin posibilidad de recibir ayuda de los valiatos musulmanes de València. Solo la difícil orografía del terreno impediría que los catalanes lo conquistaran inmediatamente después de Tortosa y de Lleida.
Según la tradición, que nació poco después de la conquista catalana de la plaza, la esposa del último valí de Xibrana fue la última superviviente entre los resistentes árabes. Pero, y siempre según la tradición, al verse perdida en manos de los guerreros cristianos, montó su caballo y se lanzó por un acantilado, que desde entonces sería llamado “el Salto de la Reina Mora”. Posteriormente a la conquista catalana, Siurana fue repoblada con cristianos de la Segarra y el Solsonès, y sería convertida en la capital de la batllía de las montañas de Prades, origen de la casa condal de Prades, título vinculado durante siglos a los infantes de la casa condal barcelonesa.