Tal día como hoy del año 1902, hace 124 años, en Barcelona, moría el doctor Bartomeu Robert i Yarzábal, que había sido alcalde de la ciudad durante la crisis del Cierre de Cajas (1899), el movimiento de protesta de los comerciantes y de los industriales barceloneses contra el incremento abusivo de impuestos dictado por el gobierno español para compensar el endeudamiento que había provocado la mala gestión de la crisis de Cuba (1898), que culminaría con una gran rebelión fiscal. Bartomeu Robert i Yarzábal (Tampico, México, 1842), médico reconocido, docente prestigioso de la Facultad de Medicina y prohombre comprometido con los movimientos culturales e intelectuales de Barcelona, ejercería la alcaldía de la ciudad entre marzo y octubre de 1899.

La sociedad catalana vivía con indignación —a diferencia de la española, que estaba aturdida y en estado depresivo— la pésima gestión del gobierno español en la crisis y la independencia de las últimas colonias de ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), que había representado un grave perjuicio para la economía catalana. En medio de una crisis política, también monumental, que afectaba a los dos partidos dinásticos —liberales y conservadores—, los cuales, de forma pactada, se alternaban el poder; la reina regente María Cristina nombró al doctor Robert —que era uno de sus médicos de confianza— alcalde por real decreto. Cuando asumió la alcaldía, el doctor Robert aplicó los mismos criterios de honestidad y transparencia que habían marcado su trayectoria en el ejercicio de la medicina.

El doctor Robert, con tan solo siete meses como alcalde, lograría erradicar el fenómeno del caciquismo en la ciudad de Barcelona. Pero el caballo de batalla de su mandato sería el Cierre de Cajas. No solo se negó a colaborar en la maniobra del gobierno español —que había aplicado un cálculo tributario cinco veces superior al de Madrid o al de Andalucía—, sino que estimuló la rebelión fiscal y lideró el movimiento de protesta. El Cierre de Cajas sería la primera revuelta fiscal catalana y una demostración de fuerza social que marcaría el inicio del movimiento social catalanista. Dos años después (1901), crearía la Lliga Regionalista, pilar del catalanismo político del primer cuarto del siglo XX.