Tal día como hoy del año 1890, hace 126 años, en Turín (Italia), moría Amadeo de Saboya, miembro de la familia real italiana y exrey de España. Amadeo había nacido en 1845 en Turín y era el tercer hijo (el segundo varón) de la pareja formada por el rey Víctor Manuel II —primer monarca de la Italia unificada (1861)— y su prima y esposa, María Adelaida de Austria. Cuando nació, pasó a ocupar el segundo lugar en la línea sucesoria del Reino de Piamonte-Cerdeña y, poco después, de la Corona italiana. Por este motivo, fue nombrado duque de Aosta, título reservado a los segundogénitos de la casa de Saboya.
En 1868, los generales españoles Prim, Serrano y Topete lideraron un pronunciamiento que sería llamado la Revolución Gloriosa. Prim (Reus, 1814), que había proclamado que “los Borbones son el impedimento más grande para la democratización y la modernización de España”, precipitó el destronamiento y la expatriación de la reina Isabel II y se convirtió en el hombre fuerte de España, y, como líder del Partido Progresista y como presidente del gobierno y jefe de Estado provisional, propondría y conseguiría que las Cortes españolas votaran un nuevo rey.
El elegido sería Amadeo de Saboya (1870) —el candidato propuesto por Prim—, que en aquel momento tenía veinticinco años, estaba casado con la aristócrata piamontesa María Victoria dal Pozzo della Cisterna (nacida en París en 1847) y tenía dos hijos: Manuel Filiberto (Génova, 1869) y Víctor Manuel (Turín, 1870). El 31 de diciembre de 1870 llegó a Madrid para ser coronado, pero su principal valedor, el general Prim, había sido asesinado el día antes. Por este motivo, Amadeo —desde el mismo inicio de su reinado— nunca tuvo apoyos.
El efímero reinado de Amadeo estuvo marcado por las continuas disputas entre liberales, conservadores, monárquicos, republicanos y carlistas, que impedían la gobernabilidad del país. Amadeo proclamó que la política madrileña era “una gabbia di pazzi” ('una jaula de locos'). Durante sus frecuentes paseos por Madrid, sufrió varios atentados y siempre salió ileso. Pero se produciría un hecho que acabaría definitivamente con su paciencia: la actitud desafiante de un grupo de oficiales del Cuerpo de Artilleros después de que el presidente del Gobierno intentara la disolución del cuerpo.
El 11 de febrero de 1873, tras dos años y un mes en el trono, abdicó y abandonó precipitadamente el Estado español. De Madrid se llevó un hijo (Luis Amadeo, nacido en 1873) y una tuberculosis, que, tres años después, acabaría matando a su esposa (1876). Doce años después, se volvió a casar, esta vez con su sobrina Leticia Bonaparte (veintidós años más joven que él). Tuvieron un hijo en común, Humberto (1889), y al año siguiente, Amadeo moría a los cuarenta y cinco años a causa de una neumonía. Más adelante, dos de sus cuatro hijos morirían en conflictos bélicos.