Tal día como hoy del año 1213, hace 813 años, en Roma, moría María de Montpellier, domina (señora feudal) del dominio urbano de Montpellier, esposa del rey catalanoaragonés Pedro I y madre del futuro rey catalanoaragonés Jaime I. El rey Pedro I había entregado al infante Jaime a Simón de Montfort, jefe militar de la cruzada contra los albigenses —que afectaba, directamente, a los aliados del Casal de Barcelona en Occitània—, como garantía de su no intervención en aquel conflicto. María, la madre del pequeño Jaime, había acudido desesperada a Roma para pedir al pontífice Innocencio VIII que intercediera ante Simón de Montfort para que se le devolviera su hijo.
No obstante, no lograría el propósito. La muerte la sorprendería en la capital pontificia mientras esperaba que el papa Innocencio VIII atendiera su petición. Tenía treinta y un años. Pasados unos meses, el rey Pedro I, viudo de María, encontraría la muerte en la batalla de Muret (septiembre de 1213) y el pequeño Jaime —que le había sido arrebatado de sus brazos por su marido y que en aquel momento era un niño de cinco años— continuaría en manos de su captor. La libertad del futuro Jaime I no se produciría hasta que los caballeros templarios catalanes consiguieron que el papa Innocencio VIII obligara a Simón de Montfort a entregarles a aquel infante real (1214). Pero María ya no lo vería.