Tal día como hoy del año 1640, hace 379 años, las máximas instituciones políticas de representación y de gobierno de Catalunya (Generalitat y Consell de Cent) aprobaban el Tratado de Ceret (Vallespir), que había sido firmado dos meses antes (07/09/1640) por Francesc de Vilaplana y Ramon de Guimerà (por la parte catalana) y Armand Jean du Plessis de Richelieu (por el lado francés). Aquel tratado también se llamaría "el pacto de los sobrinos", porque los máximos representantes de ambas legaciones ―Vilaplana y Du Plessis― eran sobrinos, respectivamente, de Pau Claris (president de la Generalitat) y del cardenal Richelieu (ministro plenipotenciario de la monarquía francesa).

Aquel tratado había sido firmado tres meses después del Corpus de Sangre (07/06/1640), inicio de la Revolución y Guerra de los Segadores (1640-1652) y en plena ofensiva militar hispánica sobre Catalunya (campaña del marqués de Los Vélez) sin la aprobación previa de las instituciones catalanas. Entre la firma del tratado (07/09/1640) y la aprobación definitiva de las instituciones, el president Pau Claris y su secretario de estado Joan Pere Fontanella ―que se habían anticipado al debate y a la aprobación institucional por la especial situación del momento― llevarían a cabo una intensa campaña que se traduciría en el apoyo mayoritario a su proyecto político.

En aquel tratado se decía que Catalunya se constituía como una república libre bajo la protección militar de la monarquía francesa. Con la aprobación del tratado, las instituciones catalanas (Generalitat y Consell de Cent) redactaban una misiva oficial dirigida a Luis XIII de Francia, informándolo que comisionaban a Lluís de Barutell (canónigo del obispado de Urgell, en representación del estamento eclesiástico), Francesc Gravalosa i Amat (barón de Castellar, en representación del estamento nobiliario) y Jaume Bru (ciudadano honrado de Barcelona, en representación del estamento popular) como embajadores de Catalunya ante la corte y gobierno francés para el desarrollo del acuerdo de Ceret.