Tal día como hoy del año 1842, hace 178 años, el general Baldomero Espartero, en aquel momento regente de España a la espera de que la princesa Isabel II cumpliera la mayoría de edad, ordenaba el bombardeo indiscriminado sobre la ciudad de Barcelona, desde la fortaleza militar de Montjuïc. Aquella masacre, que duró desde primera hora de la mañana hasta media tarde, se saldó con 462 edificios (que representaban un 5% del parque inmobiliario de la ciudad) parcialmente o totalmente destruidos, y entre 20 y 30 víctimas mortales entre la población civil.

Aquel bombardeo, comandado por el capitán general de Catalunya Antonio van Halen, fue la respuesta del Gobierno a las protestas del pueblo de Barcelona. La política económica de Espartero, muy condicionada por los banqueros de Londres que habían financiado el gobierno liberal durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), consistía en abrir las fronteras y reducir hasta a la mínima expresión los aranceles aduaneros de las importaciones de textiles ingleses. Esta política amenazaba gravemente la viabilidad de la industria textil catalana.

En aquella protesta participaron tanto los empresarios como los trabajadores y mantuvo el régimen liberal español en jaque mate durante semanas. Finalmente, Espartero, regente y primer ministro de aquel gobierno, optó por la vía de la violencia y ordenó el lanzamiento de miles de proyectiles sobre la ciudad. Poco después, pronunciaría la frase que ha quedado para la historia: "Por el bien de España, hay que bombardear Barcelona una vez cada 50 años".

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