El Parlament vota la creación de la primera oficina pública de empleo

Tal día como hoy del año 1933, hace 87 años, el Parlament de Catalunya (con mayoría de Esquerra Republicana de Catalunya) votaba a favor de la creación del Institut contra l’Atur Forçós (ICAF); dependiendo, directamente, del Departamento de Presidencia de la Generalitat. El ICAF se convertía en el primer organismo público de la historia de la península Ibérica destinado exclusiva e integralmente a prestaciones, formación y empleo de los trabajadores y trabajadoras en situación de paro. Aquella iniciativa partía directamente del presidente Macià y del conseller de Treball Francesc Xavier Casales i Vidal (Badalona, 1880 – Barcelona, 1957) a quien había confiado esta cartera por su larga experiencia en el mundo sindical.

Casals, durante los primeros años del siglo, había sido director del semanario Gent Nova, editado en Badalona y que dependía de la Unió Catalanista (la formación política que postulaba la unión de los todos los partidos y sindicatos catalanistas). Y entre 1920 y 1922 había sido presidente del CADCI (Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria) que, hasta la ocupación franquista de Catalunya (1939) fue una de las organizaciones sindicales más potentes e influyentes del país. Coincidiendo con su presidencia en el CADCI, había sido miembro de un comité intersindical creado durante la etapa del pistolerismo (1918-1923), que tenía el propósito de actuar como mediador en el conflicto y acabar con la violencia armada.

El ICAF era un proyecto muy ambicioso que, a corto plazo, tenía el objetivo de paliar los efectos de la gran crisis de 1929; y a medio plazo formar a los trabajadores y trabajadoras en función a la demanda que impulsaba la nueva industria surgida de la Segunda Revolución Industrial. Fue el promotor de la Casa Bloc (1934), en el barrio barcelonés de Sant Andreu, destinado a cubrir la demanda de vivienda de las clases trabajadoras. Sus funciones quedarían muy limitadas a partir del estallido de la Guerra Civil (julio de 1936) a causa del protagonismo desmesurado que adquirirían los llamados sindicatos revolucionarios. Desaparecería en 1939, coincidiendo con el desahucio de las familias trabajadoras de la Casa Bloc y su reocupación por miembros de la policía franquista.