La diplomacia catalana participa en el armisticio de la guerra de los Treinta Años

Tal día como hoy del año 1648, hace 374 años, en Münster (entonces principado independiente de Münster, en el Sacro Imperi Romano Germánico); se firmaba la Paz de Münster, que ponía fin a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), considerada la verdadera primera guerra mundial. Este conflicto enfrentó a las dos principales potencias europeas (las monarquías hispánica y francesa) y sus respectivos aliados, para dirimir el liderazgo continental. En el bando hispánico se alinearon buena parte de los principados del Imperio Romano Germánico —vinculados políticamente a los Habsburg hispánicos y austríacos; y en el bando francés se alinearon, principalmente, las potencias emergentes atlánticas.

Desde 1640, Catalunya no formaba parte de la monarquía hispánica. Había firmado un tratado político y militar con la monarquía francesa (Pacto de Ceret, septiembre de 1640); y actuaba como un estado independiente en la órbita política de París. Precisamente, en aquel momento, Catalunya estaba inmersa en la Guerra de Separación —también denominada Guerra de los Segadores— (1640-1652/59) contra la monarquía hispánica, representada por el rey Felipe IV, que no había aceptado la decisión de las instituciones de gobierno de Catalunya (la renuncia a formar parte del edificio político hispánico); y que había abierto un conflicto a gran escala para ocupar militarmente el Principado.

En aquel contexto internacional, Catalunya como estado soberano alineado con la monarquía francesa y las potencias atlánticas, dispuso de una silla en la mesa donde se negoció aquella paz. Esta silla fue ocupada por Francesc de Montpalau, embajador catalán ante la corte de París y amigo personal del cardenal Mazzarino, ministro plenipotenciario de la monarquía francesa. La elección de Montpalau fue fruto de un acuerdo entre las cancillerías de Barcelona y de París. Uno de los acuerdos más relevantes de aquel tratado internacional sería el reconocimiento hispánico a la independencia de los Países Bajos neerlandeses, que ya lo eran de facto desde 1572.

Imagen principal: Grabado de Munster. Fuente: Wikimedia Commons