Tal día como hoy del año 1641, hace 378 años, en el contexto de la Guerra de los Segadores (1640-1652) la Junta General de Brazos (el equivalente al actual Parlamento), presidida por Pau Claris y formada por los representantes políticos de los tres estamentos de poder del país (el aristocrático, el eclesiástico y el de las villas y ciudades, llamado también real), votaban la constitución y proclamación de la República Catalana. Aquella proclamación tenía una relevancia especial, no tanto por el hecho de que se constituyera un régimen republicano (en aquella época este sistema de gobierno era, a la práctica, una república senatorial), sino porque era la renuncia formal a seguir formando parte del edificio político hispánico.
Aquella proclamación era la consecuencia de dos hechos. El primero el envío ―por parte del rey Felipe IV― de un cuerpo del ejército hispánico (julio de 1640), comandado por el marqués de Los Vélez y formado por veinte mil efectivos, para deponer las autoridades catalanas, intervenir las instituciones del país y restituir la administración hispánica en el Principado, que se había quedado en precario después del Corpus de Sangre de 1640, punto culminante de la Revolución de los Segadores. Y el segundo la firma de una alianza entre la Generalitat y la cancillería del rey Luis XIII de Francia (septiembre de 1640), que se tenía que traducir en la ayuda militar francesa al Ejército de Catalunya para expulsar a las tropas hispánicas del Principat.
La alianza catalano-francesa se había firmado sin la aprobación previa de los Brazos Generales. Pau Claris, presidente de la Generalitat, argumentaría que la emergencia de la situación (las tropas hispánicas habían ocupado Tortosa y se dirigían hacia Tarragona) lo requería. Los Brazos Generales debatirían la cuestión durante semanas, y hasta que el ejército hispánico de Felipe IV no estuvo a las puertas de Barcelona (acampado en Sants), y con la amenaza francesa de no intervenir hasta que aprobaran el tratado, no se decidiría la proclamación de la República catalana. El día siguiente, 17 de enero de 1641, el Consejo, formado por el presidente, los dos diputados y los tres oyentes de la Generalitat, ratificaría la proclamación.