Empieza el pogromo de Barcelona

Tal día como hoy del año 1391, hace 631 años, se producían los primeros incidentes del pogromo de Barcelona, que culminarían tres días más tarde —el 8 de agosto de 1391— con el asalto y la destrucción de los Calls Mayor y Menor de Barcelona. El Call de Barcelona (la unión del Mayor y del Menor) era la comunidad judía local demográfica y económicamente más potente del Mediterráneo occidental. Se estima que cuando se produjeron aquellos devastadores ataques la comunidad judía de Barcelona estaba formada por unas 5.000 personas que representaban un 15% de la población de la ciudad. Durante aquel pogromo se estima que murieron unas 300 personas (un 8% de la comunidad judía local).

Aquellos pogromos se habían iniciado unos meses antes en la Baja Andalucía castellana y en poco tiempo habían atravesado la frontera que separaba los dominios de Toledo y de Barcelona, y se habían extendido a gran velocidad por las principales ciudades de la costa mediterránea peninsular. El 9 de julio de 1391, se perpetraba el pogromo de Valencia, que se saldó con 300 víctimas mortales y miles de personas y la destrucción de todo el patrimonio mueble e inmueble de las familias judías. Y el 2 de agosto de 1391, se perpetraba el pogromo de Palma, que se saldaría, también, con la muerte de unas 300 personas y, la destrucción total del patrimonio mueble e inmueble de las familias de la comunidad judía.

Según las fuentes documentales, el pogromo de Barcelona se inició el 5 de agosto de 1391 en el barrio de la Ribera, cuando los marineros de una coca mercante procedente de Mallorca desembarcaron y esparcieron que, tres días antes, la turbamulta había asaltado la judería de Palma. La turbamulta barcelonesa se dirigió, en primer lugar, a las mazmorras reales, situadas en el sótano del Plaza del Rey y las asaltaron y liberaron a los presos que había recluidos. Y, acto seguido, se concentraron en la placita de Sant Jaume (el tercio oriental de la actual Plaza de Sant Jaume) y prendieron fuego a la puerta principal del Call, con el propósito de entrar a la fuerza y saquear el barrio.