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Tal día como hoy del año 1976, hace 50 años, en la ciudad china de Tangshan (a 175 kilómetros al este de Pekín) se producían una serie de movimientos sísmicos que provocarían la destrucción del 98% de los edificios residenciales; del 80% de la red de abastecimiento de agua y de alcantarillado, y del 78% de las naves industriales. El primer terremoto, de una intensidad de 7,6 en la escala de Richter, se produjo a las 03:42 horas de la madrugada y provocó una gran mortandad por el hundimiento de las casas mientras la población dormía. Durante la tarde y noche de aquel día —entre las 18:00 y las 21:00 horas—, se produjeron varias réplicas de magnitud 7,1 en la escala de Richter que intensificaron el paisaje de destrucción y muerte que había provocado el primer terremoto.

Según los datos oficiales del gobierno chino, en aquella sucesión de movimientos sísmicos, murieron 242.219 personas (el equivalente a la población de L'Hospitalet de Llobregat). Pero otras fuentes, como las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria, calcularon que la cifra real de muertos se elevaba a un total de 800.000 personas (el equivalente a la población de València). Este cómputo representaba la suma de todas las muertes provocadas por el terremoto dentro de su radio de acción (hasta 140 kilómetros alrededor del epicentro de Tangshan). Tanto si se tiene en cuenta la cifra oficial que presentaron las autoridades chinas como el cálculo de las organizaciones humanitarias, el terremoto de Tangshan es considerado el más mortífero de la historia moderna y contemporánea de la humanidad (desde el siglo XVI).