Tal día como hoy del año 1976, hace 50 años, el Ayuntamiento de Donostia celebraba la primera sesión plenaria en euskera desde la ocupación franquista de Euskadi (1936-1937). Francisco Lasa Echarri —un empresario del sector pesquero local, vascoparlante y forzado, prácticamente, a ser alcalde por las autoridades gubernativas de un régimen franquista en liquidación— abría la sesión plenaria del gobierno municipal en euskera. Hacía casi 40 años que el euskera estaba proscrito de la vida pública y aquel plenario, que se celebró en euskera y en castellano (había concejales que no sabían expresarse en la lengua del país) marcaría el inicio de un proceso que culminaría con la restauración de la oficialidad del vasco (25 de octubre de 1979).

El euskera es un sistema lingüístico antiquísimo que clava sus raíces en la prehistoria. Originario, muy probablemente, de las montañas del Cáucaso (entre los mares Negro y Caspio) llegaría a la península ibérica durante el período neolítico europeo (6000 a.C. — 5000 a.C.) y se extendería a ambos lados de los valles pirenaicos, desde la Cerdanya —al este— hasta Guipúzcoa —al oeste—, y desde Burdeos —al norte— hasta Calahorra —al sur—. Hasta el tránsito de la alta a la baja Edad Media (1000 d.C.) sería la lengua de aquellas sociedades. Posteriormente, durante el proceso de evangelización del territorio, se contraería hasta los límites actuales de Euskal Herria (el País Vasco cultural y lingüístico).

Después de siglos de intensa prohibición y brutal persecución (durante los siglos XVI y XVII, la Inquisición hispánica proclamaría que “el euskera era la lengua con la que Satanás se comunicaba con los mortales”), la lengua vasca había quedado notablemente minorizada. Un censo de 1960 cifraba tan solo 300.000 vascoparlantes, sobre un territorio de unos 2.000.000 de habitantes (la totalidad de Euskal Herria). Pero desde 1976, con la progresiva implantación de un sistema de enseñanza en vasco y con la concienciación social de recuperación de la lengua vasca, esta cifra se ha multiplicado por tres, y en la actualidad las personas con competencia en euskera superan 1.000.000 y se acercan al 50 % de la población de Euskal Herria.