Tal día como hoy del año 1976, hace 50 años, se producía una fuga masiva de presos del penal de Segovia, denominado oficialmente Centro Penitenciario de Cumplimiento y, desde el final de la Guerra Civil (1939), destinado a centro de reclusión de disidentes políticos del régimen nacionalcatólico de Franco. Aquella fuga fue protagonizada por veintinueve reclusos: veinticuatro presos vascos de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) y cinco presos catalanes del FAC (Front d’Alliberament Català), del MIL (Moviment Ibèric d’Alliberament), del FRAP (Front Revolucionari Antifeixista Patriota) y del PCE (Partit Comunista d’Espanya).

Aquella operación se empezó a planificar un año antes (1975), pero fue abortada por los vigilantes del penal porque Mikel Lejarza, alias el Lobo, delator de los servicios de seguridad del régimen e infiltrado en la estructura de ETA, interceptó los planos del alcantarillado de la prisión por donde estaba prevista la fuga. No obstante, los presos no se dieron por vencidos y, aprovechando que los lavabos de aquel edificio penitenciario tenían doble pared, excavaron un túnel que los conduciría hasta el sistema de alcantarillado de la ciudad de Segovia y, después de recorrer unos 800 metros, hasta una zona industrial donde los esperaba un comando exterior de apoyo.

El comando exterior de apoyo los ocultó en el tráiler de un camión cargado de madera que los condujo hasta el pueblo de Aurizberri (Auñamendi, Navarra), a unos seis kilómetros de la muga ('la frontera entre los Estados español y francés'). Los evadidos fueron alojados en una borda de montaña ('una casa de pastor') a la espera de un mugalari ('persona que ayuda a cruzar la frontera') que los conduciría a Iparralde ('País Vasco francés'). Pero un error de coordinación (se dice que alguien se equivocó cuando dio la contraseña y el mugalari no se presentó) provocó la inquietud del grupo. En plena noche y sin ayuda, se emboscaron en dirección a la muga, pero la oscuridad y la niebla los desorientaron.

Durante las horas siguientes, fueron descubiertos, perseguidos y tiroteados por la Guardia Civil. En el hayal de Sorogain, la Guardia Civil tiroteó mortalmente a Oriol Solé Sugranyes, activista del Movimiento Ibérico de Liberación (libertario y marxista), que junto con 21 compañeros de fuga —totalmente desarmados— se entregaron en aquel momento. Dos días después, otros dos evadidos fueron detenidos en Aoiz y, al día siguiente, un tercero en Itoiz. En cambio, los cuatro restantes —tres vascos y el catalán Carles Garcia Solé, activista del Front d’Alliberament de Catalunya— se escondieron en una casa de Aurizberri y durante los días siguientes lograron pasar a Iparralde.