Tal día como hoy del año 1846, hace 180 años, en Hoboken (Nueva Jersey, Estados Unidos), se jugaba el primer partido documentado de béisbol de la historia. En aquel partido se enfrentaron los New York Nine y el Knickerbocker Base Ball Club de Nueva York. En el lugar donde se jugó aquel partido —actualmente edificado— hay tres pequeños monolitos que señalan los ángulos de aquel terreno de juego pionero. El partido acabó con el triunfo de los Knicker’s, que resolvieron el enfrentamiento en tan solo cuatro entradas y con el resultado de 23-1. Los Knickers formaron con Turney, Adams, Fatigar, Birney, Avery, los hermanos Harold y Daniel Anthony, Tryon y Paulding.
La enorme diferencia entre los dos equipos venía por la calidad y el prestigio de los Knickers, que no solo habían reclutado a los mejores jugadores de la ciudad de Nueva York, sino que habían elaborado, difundido y fijado el reglamento del juego, que, con el transcurso del tiempo, acabaría siendo la base del actual. Más concretamente, aquel partido se jugó con las llamadas “Knickerbocker Rules” (las reglas de los Knickerbocker), creadas tan solo un año antes (1845) y que, en la actualidad, son consideradas el fundamento del béisbol moderno. El árbitro del partido fue Alexander Cartwright, jugador y entrenador de los Knickers.
El equipo de los Knickers había sido fundado el 23 de septiembre de 1845 por el propio Alexander Cartwright, oficial del parque núm. 12 del cuerpo de bomberos de Nueva York, y los primeros jugadores de este equipo habían sido miembros de varios parques de bomberos de la ciudad de Nueva York que ya practicaban un juego llamado “town ball” (pelota popular), un juego tradicional de bate y pelota que tenía sus orígenes en la época colonial (siglo XVIII). Y el primer campo permanente de los Knickers fue un terreno al otro lado del río Hudson, en Hoboken (Estado de Nueva Jersey), propiedad del coronel John Stevens y que el club de los bomberos arrendaría por 75 dólares al año.