Tal día como hoy del año 1876, hace 150 años, se celebraba el primer encierro de San Fermín reglamentado por las autoridades municipales de Pamplona. Los encierros de Pamplona se celebraban desde 1365, pero durante los dos primeros siglos se celebrarían el 10 de octubre, coincidiendo con el fin de las tareas agrarias anuales. En 1591, las autoridades políticas y eclesiásticas de Pamplona decidirían desplazar este evento a la festividad del 7 de julio, coincidiendo con la festividad del patrón de la ciudad, San Fermín. Pero ni cuando se celebraba en octubre, ni más adelante cuando se hacía en julio, la participación de los mozos —que corrían entre los toros— había sido reglamentada oficialmente.
Inicialmente, los rebaños transitaban por las calles de la ciudad con la única presencia de los pastores. Pero, a finales de la Edad Media, los jóvenes de la ciudad se incorporaron a la tarea de conducción de los rebaños, que transitaban desde las dehesas de las afueras a la plaza de toros efímera. Entre los siglos XVI y XIX, la participación de estos mozos —jóvenes de la ciudad y ajenos al rebaño— acabaría tomando la forma actual y quedaría plenamente consolidada. Sería entonces cuando el pleno municipal, encabezado por el alcalde Victor Bengoechea y Osácar, reglamentaría la presencia de estos mozos en el encierro (28 de junio de 1876): era obligatorio obedecer las instrucciones de los pastores y se prohibía saltar y correr con un zurrón en el hombro o en estado de embriaguez.