Aunque el Partido Popular ha ganado las elecciones en Aragón y el PSOE ha evitado la gran debacle que pronosticaban algunos sondeos, ninguno de los dos grandes partidos españoles tiene motivo alguno para sentirse satisfecho, ya que las expectativas electorales de las que partían eran mucho más altas. Tan solo la formación de Santiago Abascal puede abrir el cava: dobla sus escaños en el Parlamento regional y se encarama al 18% de los votos. El partido de Alberto Núñez Feijóo argumentará que ha llevado a los socialistas a sus peores resultados en unas autonómicas en Aragón, cosa que será cierta. Pero además de mirar la paja en el ojo ajeno, debería mirar qué les ha sucedido a ellos: el presidente Jorge Azcón convocó las elecciones para mirar de alcanzar la mayoría absoluta y esquivar la dependencia de Vox: la mayoría está en 34 y partía de 28 escaños. Pues bien, ha reducido su representación y se ha quedado en 26 parlamentarios.
Su segundo objetivo, si no conseguía la absoluta, era esquivar la dependencia de Vox, intentando sumar los escaños de Aragón Existe o del PAR. Tampoco será posible. Los primeros han pasado de tres parlamentarios a dos y los regionalistas del PAR han perdido el único escaño del que disponían. El resultado es que los de Feijóo están condenados a entenderse con Abascal y su formación de ultraderecha. En definitiva, avanzaron los comicios para ganar independencia y les sucederá lo contrario: hoy son más rehenes de Vox que ayer. Habría que felicitar al estratega de ir adelantando las elecciones para, comicios a comicios, ser más dependiente de los de Abascal.
Vox sí ha logrado su objetivo: pretendía doblar escaños y ha pasado de siete a catorce
Los socialistas se estrellan por segunda vez en dos meses y repiten el desastre de Extremadura el pasado diciembre. Allí tenían un mal candidato, Miguel Ángel Gallardo, pero este domingo han presentado a Pilar Alegría, la hasta hace poco ministra de Educación y portavoz del Gobierno. El resultado ha sido pésimo: 18 escaños, igualando el peor resultado del PSOE en Aragón. La estrategia de Moncloa de desembarcar, elección tras elección, un ministro o una ministra no le dará resultado alguno, ya que el problema está en las políticas de Pedro Sánchez y el malestar existente. Es, también, la avanzadilla de lo que le sucederá en las próximas elecciones previstas en Castilla y León y en Andalucía, donde la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, va directamente al matadero el próximo mes de junio.
Vox sí ha logrado su objetivo: pretendía doblar escaños y ha pasado de siete a catorce. La ola del populismo sigue marcando la agenda política, aunque en Estados Unidos parece que los votantes están despertando con derrotas republicanas en Texas, la pérdida de confianza en el presidente y su creciente discurso de manipulación electoral en EE.UU. El auge de Vox propicia otro fenómeno nada tranquilizador para la izquierda española: hasta ayer tenían PP y Vox 35 escaños y ahora tendrán 40 de los 67 existentes en el Parlamento. Izquierda Unida y Sumar se quedan igual, con un escaño, y Podemos pierde el que tenía. El vencedor a la izquierda del PSOE es la Chunta Aragonesista, que, como Vox, dobla representación: de tres a seis parlamentarios.
