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Tengo escrito desde hace mucho tiempo que el horizonte penal del PSOE y de su secretario general y presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se iba a ir poniendo cada vez más negro a medida que avanzara la legislatura. La trama de casos judiciales en innumerables frentes, tantos que empieza a ser imposible enumerarlos a todos sin olvidarse de alguno, avanza al ritmo de la justicia, pero de manera implacable. No hay día que no salga información nueva que vaya cerrando el círculo y se vaya perfilando cuál es el objetivo final, que desde el principio no es otro que acusar al PSOE de corrupción y de financiación ilegal y, en el caso de Pedro Sánchez, de ser, al menos en el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, conocedor de la actividad ilegal de las cloacas de Ferraz. Los cientos de páginas de los documentos distribuidos este miércoles, enormemente prolijas en detalles, son, en una escala de cero a diez de preocupación para el PSOE, lo más cercano a las dos cifras. Dicho todo esto con cautela, pero convencido también de que esto va a ser un degoteo imparable y una tortura para los socialistas.

¿Vamos a ver al Tribunal Supremo pidiendo al Congreso el suplicatorio para procesar al presidente del gobierno? Ya nada es descartable con la deriva que están tomando los informes policiales y los escritos judiciales que van conociendo y, de manera destacada, la instrucción del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. El magistrado investiga una presunta trama criminal —conocida popularmente como el caso de las cloacas del PSOE—, que tenía al frente de manera operativa al exsecretario de Organización y número dos del partido Santos Cerdán y que estaba diseñada para desestabilizar y presionar a los jueces, fiscales y agentes que tenían entre manos causas judiciales contra el entorno del presidente del Gobierno. Es difícil que el PSOE como organización y Sánchez como secretario general puedan huir de la madeja que se está tejiendo y que cada vez deja menos fisuras.

¿Vamos a ver al Tribunal Supremo pidiendo al Congreso el suplicatorio para procesar al presidente del gobierno? Ya nada es descartable

En lo que respecta a Sánchez, en el informe aparecen perlas de la famosa Leire —la jefa operativa de las cloacas— como las siguientes: una comunicación con Ismael Oliver, primer abogado de Koldo García, en que este le dice: "Dile al presidente y a tu jefe que espabilen de una vez o les joderán la vida”. O esta otra de septiembre de 2024, en la que Leire Díez habría comentado con Vicente Fernández [expresidente SEPI] unas palabras atribuidas presuntamente a Sánchez: “El one dice que continúe. Que estoy haciendo cosas grandes y que no me rinda”. Los informes policiales describen una estructura con capacidad para ofrecer supuestos favores procesales, beneficios económicos o puestos de trabajo en la administración, a cambio de información comprometedora sobre miembros de la judicatura, la Fiscalía y la misma Guardia Civil vinculados a causas que afectaban al PSOE.

Con todos estos casos de tan extrema gravedad que atenazan a Sánchez y al PSOE, no deja de ser una extravagancia que el presidente del gobierno venga a las jornadas del Cercle d'Economia a Barcelona y anuncie que tiene la intención de presentar en el segundo semestre los presupuestos generales del Estado para 2027 y que su gobierno ya había empezado a trabajar en ello. El presidente del gobierno que ha sido incapaz de llevar al Congreso unos únicos presupuestos de esta legislatura, ni los de 2024, ni 2025, ni 2026, nos hace el mismo anuncio de cada año para 2027.  Lo proclama, además, la misma semana en que el PNV ha seguido el camino de Junts per Catalunya y le ha pedido que convoque elecciones generales y que dé por finalizada la legislatura. En estos momentos, 184 diputados (PP, Vox, Junts y PNV) le piden elecciones, y la legislatura está políticamente muerta, pero Sánchez anuncia presupuestos.

Al presidente del gobierno habrá que reconocerle que a la virtud de la resiliencia —manual de resistencia, en el frontispicio— es capaz de sumar una nueva. Vivir en un mundo paralelo a la realidad en que nada de lo que sucede le sea propio. Decía el reconocido novelista estadounidense Paul Auster que la realidad no existe si no hay imaginación para verla. Y en eso, Pedro Sánchez también es un maestro consumado.