Todo apunta a que, este lunes, los sufridos usuarios de Rodalies, pueden encontrarse con dos noticias: la primera es que, quizás, su tren sea uno de los que salga. Si es de ese grupo de afortunados, tendrá una segunda novedad: el trayecto será gratis. También puede ser que su tren no esté entre los que funcione. Entonces, paciencia: igual hay servicio alternativo de autobús y acabará llegando a alguna hora a su destino. De ello nos han informado este domingo por la tarde, en una comparecencia conjunta del secretario de Estado del Ministerio de Transportes, José Antonio Santano, y de la consellera del ramo, Sílvia Paneque. Santano, con aparente mando en plaza, anunció la reanudación parcial del servicio y a Paneque le reservó el reclamo de la gratuidad.

¿Qué pasará este lunes? Respuesta para un gallego, ya que dudo mucho que alguien quiera traspasar la barrera de la ambigüedad y la prudencia con la información disponible. Todo apunta a que estamos en un momento crítico en el que cuesta afirmar con rotundidad que vamos hacia adelante. Respecto a la parálisis completa de este fin de semana, es, ciertamente, un avance. Pero, si lo comparamos con el anuncio del miércoles por la noche, en el que todo apuntaba que durante el jueves estaría restablecido el servicio en su totalidad, es un paso atrás. Es más, este domingo se han cifrado en 23 los puntos críticos y en 7 las líneas afectadas.

Los trenes no solo llegan tarde, sino que son peligrosos. Lo han dicho los maquinistas y lo reconocen Renfe, Adif y el Govern con la parálisis de la red

¿Paciencia, entonces? A quien se le ha acabado es a Oriol Junqueras, que ha pedido la dimisión del ministro Óscar Puente y la consellera Paneque. El sábado lo había hecho Carles Puigdemont desde Perpinyà, que intuye que hay una chispa de enfado notable del electorado en la primera crisis política del Govern de Salvador Illa en la gestión. Por ello se desplazó desde Waterloo a la Catalunya Nord en busca de liderar la respuesta a la crisis y de llamar a la movilización. Puigdemont y Junqueras se encuentran en la crítica dura al Govern catalán de casualidad, ya que ambos desarrollan políticas diferentes tanto en Catalunya como en Madrid. La visita de Junqueras al palacio de la Moncloa a principios de enero y su entrevista con Pedro Sánchez sirvió para la presentación pública de un acuerdo entre ambos de financiación autonómica. Y en diciembre, se había alcanzado el acuerdo para la empresa mixta de Rodalies de Catalunya SME, SA, participada en un 50,01% por Renfe y 49,9% por la Generalitat.

De ahí parecía irse directo a los presupuestos de la Generalitat, un objetivo que ambiciona el Govern catalán, ya que no pudo presentar los del 24 —accedió al cargo en agosto de ese año—, tampoco los de 2025 y quiere asegurarse, como sea, los de 2026. Junqueras no se ha comprometido en público —otra cosa es en privado, según el PSC— y la petición de dimisión de Paneque ha incomodado al Govern, pese a su resignado silencio. Veremos que acaba pasando con la empresa mixta, ya que el riesgo de sus defensores ha aumentado: los trenes no solo llegan tarde, sino que son peligrosos. Lo han dicho los maquinistas y lo reconocen Renfe, Adif y el Govern con la parálisis de la red. Igual la empresa mixta Rodalies de Catalunya no era la solución o han de cambiar los porcentajes para una mayoría de la Generalitat. Los riesgos de ir de copiloto a veces son mayores cuando hay colisiones. Y eso Junqueras ya lo empieza a ver.