En política, las señales, y más cuando se trata de personas, no han de caer en saco roto. Suelen ser, en ocasiones, un indicio de por dónde van las cosas y una guía a tener muy en cuenta en procesos en los que si alguna cosa falta es información. Por eso vale la pena escudriñar la lista de los miembros de la mesa de diálogo entre los gobiernos español y catalán ahora que se conocen los seis integrantes de la parte catalana -que serán ocho cuando acudan Quim Torra y Pere Aragonès, que lo harán excepcionalmente- y los cinco del gobierno español -además de Pedro Sánchez, que solo ha confirmado su asistencia a la primera de las sesiones-.

¿A qué obedece que la alineación catalana esté formada por Jordi Puigneró, Elsa Artadi y Josep Rius por parte de Junts per Catalunya y Alfred Bosch, Marta Vilalta y Josep Maria Jové por parte de Esquerra? En última instancia, sorprenden mucho más los escogidos por parte de JxCat ya que si a algo pueden responder es más a un patrón de futuro, más que de pasado o de presente.

Veamos: del Govern solo está, por parte de JxCat, el conseller Puigneró; Artadi es la líder de la formación en el ayuntamiento de Barcelona y Rius fue jefe de gabinete de los presidents Carles Puigdemont y Quim Torra. Tienen en común que las tres son personas de la máxima confianza de Puigdemont, una circunstancia que no es menor cuando se están perfilando los últimos detalles de lo que ha de ser el espacio político que bajo el paraguas seguramente de Junts per Catalunya agrupe desde el PDeCAT, hasta la Crida e independientes. Teniendo en cuenta, además, que detrás de toda esta articulación política está la confección de la candidatura a las próximas elecciones catalanas que se celebrarán, como muy tarde, en los primeros días de octubre, aunque quizás incluso antes del verano, partidarios y detractores de este espacio político tenían la mirada puesta en que el escogido para la mesa de diálogo fuera Puigneró. Y que no estuvieran, por el contrario, desde la consellera Meritxell Budó al conseller Damià Calvet, que se ha posicionado abiertamente como presidenciable de JxCat y a ojos de muchos puede aparecer como el principal damnificado, o el conseller de Interior, Miquel Buch.

No le da preeminencia a futuro, obviamente, a Puigneró. Sería estirar mucho de la señal emitida desde el palau de la Generalitat. Pero tampoco es un gesto inapreciable cuando la batalla interna parece que ya se ha abierto y algún candidato hace tiempo que trabaja. Es significativa también la presencia de Artadi. La ex consellera de Presidència ha vuelto a la primera línea de la política catalana tras unos meses de un perfil menos intenso y exclusivamente municipal. Es un dato a constatar y que la sitúa en un puesto importante tanto en la candidatura como en el espacio que está ordenando el president Puigdemont. Algo similar, a otro nivel, es el caso de Rius, que dará el salto al Parlament en la próxima legislatura. Habrá que esperar una semanas para conocer más cosas del puzle en el que se está trabajando.

En el caso de Esquerra, Marta Vilalta y Josep Maria Jové ya estaban en representación de los republicanos en la mesa que negoció con el PSOE la investidura de Pedro Sánchez. Supone, por tanto, mantener la coherencia de aquellas sesiones que cerraron el acuerdo y preservar el importante peso que va ganando Vilalta en el partido en sustitución de Marta Rovira en el día a día y el siempre discreto papel de Jové, una persona de máxima confianza de Oriol Junqueras. Respecto a  Alfred Bosch su presencia viene marcada por el hecho de ser el conseller d'Acció Exterior, de Relacions Institucionals i Trasparencia, además de presidente de la parte catalana de la Comisión Mixta de Transferencias, un organismo bilateral de acuerdo de traspasos a la Generalitat que lleva años sin ser convocado por el Estado español.

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