El diario suizo Tribune de Genève publicaba este miércoles una auténtica bomba informativa: la fiscalía del país helvético está investigando una cuenta con 100 millones de dólares del rey Juan Carlos I en Ginebra. El dinero procedería de la casa real de Arabia Saudí y habría sido depositado en el banco Mirabaud a nombre de una fundación de la que el rey emérito es el único beneficiario. Para que nos hagamos una idea: Tribune de Genève, fundado en 1879 por el banquero norteamericano James T. Bates, es el rotativo de referencia de la Suiza francófona y vende cerca de 50.000 ejemplares diarios. Alrededor de 3.400 personas trabajan para la matriz del grupo, Tamedia, el conglomerado mediático más grande de Suiza y que tiene ramificaciones en Dinamarca, Luxemburgo, Austria y Alemania. No estamos hablando, por tanto, de cualquier cosa. El despliegue informativo, al que ha dedicado prácticamente toda la portada y las páginas 2 y 3, hace pensar que en los próximos días habrá más novedades sobre el tema.

¿Qué busca la fiscalía suiza? El fiscal Yves Bertossa, encargado de la investigación, quiere saber si los 100 millones de dólares ingresados en el 2008 en la cuenta del banco Mirabaud son en realidad la comisión por el contrato del tren de alta velocidad a la Meca. De este dinero habría ido sacando periódicamente cantidades el anterior jefe del Estado hasta que, en 2012, alrededor de 65 millones de dólares habrían sido entregados a su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein, que los movió a las Bahamas. Después de dos años de investigación y de la publicación de diversos audios en los que aparecía Corinna, la fiscalía cree cerrado el círculo y las autoridades suizas les consideran sospechosos de blanqueo de capitales. Hasta aquí la historia de Tribune de Genève. Son gravaciones publicadas el pasado verano y que ya provocaron el consiguiente revuelo en las que aparecen además de Corinna, el empresario Juan Villalonga y el excomisario Villarejo.

No deja de llamar la atención que una noticia de esta magnitud o no esté o aparezca prácticamente escondida en los medios de los hasta hace unos años únicos poseedores de la distribución de la información en España. No parece probable, en consecuencia, que tenga espacio en las portadas de la prensa de este jueves que llegará puntualmente a los quioscos. Hace unos años, la revelación hubiera podido ser esquivada más o menos. Ahora no será así por más que los medios tradicionales intenten poner sordina a una noticia de una gravedad enorme.

El cortafuegos que se trató de crear con la abdicación de Juan Carlos I como rey y jefe del Estado en junio de 2014 parece desde hace bastante tiempo absolutamente superado con dos frentes que han traspasado directamente a la Familia Real y a su hijo, el actual monarca Felipe VI: el continuo goteo de noticias que tienen como hilo conductor descomunales cantidades de dinero del rey emérito movidas arriba y abajo de una fortuna que el The New York Times calculó en 2012 en 1.800 millones de euros y el papel de su amiga Corinna; y, por otro lado, el conflicto catalán, enmarcado en el referéndum del 1 de octubre y el fracasado discurso del 3-O que levantó una descomunal barrera entre la monarquía española y la sociedad catalana. 

 

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