La esperada aprobación de la investidura de Pere Aragonès como 132 president de la Generalitat de Catalunya con una de las mayorías parlamentarias más amplias que se recuerdan debería poner en valor varias cosas: primero, que el independentismo cuando camina unido tiene una solidez y una fortaleza irrebatibles; segundo, el ejecutivo catalán tiene una oportunidad única no solo para agradecer el apoyo del 52% de votantes que le hicieron confianza sino para recuperar los cientos de miles de votos de los que no acudieron a las urnas, en parte por la pandemia pero también por el descontento; y, en tercer lugar, hay mucho trabajo por hacer y, quizás, ningún Govern como este será tan mirado con lupa desde el primer día y valorado si es capaz de recuperar la gestión con mayúsculas,.
Aragonès ya tiene el mandato del Parlament y mucho trabajo por delante. Lo primero, obviamente, la confección de un Govern que responda a lo que fue su gran compromiso en su discurso de la primera sesión de investidura de este jueves: hacer posible la culminación de la independencia de Catalunya. Si la investidura de Aragonès fue la noticia de la mañana, la de que Jaume Giró había aceptado el encargo de dirigir la conselleria de Economia i Finances que le toca a Junts per Catalunya fue, sin duda, la de la tarde.
Más allá de opiniones apresuradas o interesadas sobre una noticia que cayó como un auténtico obús en algunas redacciones y cenáculos de poder, que la desconocían, dado el sigilo con que se habían llevado a cabo las conversaciones, es poco discutible que su experiencia empresarial en las compañías más emblemáticas de matriz catalana y sus conocidas convicciones sociales -es fácil encontrarlo a menudo en los Caputxins de Sarrià cuando el sol en invierno aún no ha salido- le convierten en un espécimen poco habitual en la política. Un hombre de diálogo y de tejer puentes, relacionado con Puigdemont y Sànchez desde hace años pero también con Junqueras y Aragonès, algo que será necesario en una legislatura ya de por si compleja. Alguien, de quien, como señala con acierto Agustí Colomines, solo hace falta repasar su biografía para darse cuenta de su compromiso con la causa independentista. Unas palabras no muy alejadas de lo que también apuntó el ex president de la Cambra, Joan Canadell.
La presencia confirmada de Argimon y Giró por parte de Junts y de Natalia Mas, la actual secretaria de Finances, economista de prestigio y con un currículum importante que incluye un máster por la Universidad de Columbia, en la cartera de Empresa, que corresponde a Esquerra, le da, de salida, fuelle profesional al Govern. Y eso, con la crisis que hay por delante, es una buena noticia.