Las imágenes de la ocupación del espacio público una vez se pusiera punto final al toque de queda tras la finalización del estado de alarma eran esperables y, en consecuencia, tienen un punto de cínicas algunas de las reacciones que se han escuchado estas últimas horas. El buen tiempo y el hecho de coincidir con el fin de semana, unido a las ganas por salir de casa a una hora que llevaba muchos meses prohibida, ha sido un cóctel de difícil gestión ante la multitud que quería celebrar la noche del sábado de una manera que ya casi no se recordaba. Las llamadas a la responsabilidad individual se empezarán a ver, en todo caso, a partir de hoy, ya que lo que iba a suceder el sábado por la noche había que darlo por descontado.

Es más urgente que nunca, para contrarrestar lo que sucederá invariablemente en las calles a partir de ahora, mantener un ritmo muy alto de vacunación, como se intenta hacer por parte de las autoridades sanitarias cuando disponen de dosis para inocular a la población. El hecho de que la franja de 50 a 59 ya se esté empezando a vacunar es una muy buena noticia pero habrá que planificar más pronto que tarde qué se hace con los más jóvenes que hasta la fecha han quedado fuera de cualquier pauta sanitaria.

El hecho de que en pocas semanas finalice el curso escolar y con el verano por delante tiene que haber un calendario que los englobe para empezar a recibir la primera dosis. En países como el Reino Unido o los Estados Unidos hace ya tiempo que los universitarios están vacunados ya que se considera que van a ser los principales propagadores del virus en esta nueva etapa. Aunque es obvio que la Generalitat no tiene competencias y acaba siendo el ministerio con el conjunto de las comunidades autónomas el que acuerda las diferentes fases de vacunación, sí tiene capacidad de presión en función de las propias singularidades de Catalunya.

Lo mismo sucede con el conflicto que ya se prevé una vez la Unión Europea ha decidido no renovar el contrato con AstraZeneca para la compra de nuevas vacunas después de junio. Habrá que ver que sucede con las personas menores de 60 años que ya recibieron la primera dosis y están en el limbo más absoluto respecto a la segunda dosis una vez se decidió que solo se administraría a personas entre 60 y 69 años. También se desconoce si Catalunya dispone de vacunas suficientes para inocular la segunda dosis a toda esta franja de edad después de la decisión de la UE.

Son preocupantes, ciertamente, las imágenes de este sábado por la noche. Pero también lo es el caos que existe sobre las vacunas. Y lo que no pueden hacer los gobernantes es poner el foco sobre el primer problema para ocultar la incompetencia sobre el segundo. No todo es tirar pelotas fuera.

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