El Govern formalizó este martes el trámite de aprobación y presentación de los presupuestos de la Generalitat en el Parlament de Catalunya. Las cuentas catalanas dejan poco margen para la improvisación habida cuenta de la virtual incautación de los presupuestos por el Ministerio de Hacienda que, en última instancia, hace y deshace a su antojo ya que no hay que olvidar que la Administración autonómica se encuentra en lo más parecido a la respiración asistida. Pese a ello, los presupuestos del vicepresident y conseller d'Economia, Oriol Junqueras, sí marcan, ni que sea simbólicamente, prioridades. Un mayor gasto de 874 millones en políticas sociales y alrededor de 100 millones para la hacienda propia y la acción exterior, dos caballos de batalla de este gobierno y que cuentan con la oposición radical del gobierno español, que los ha impugnado al Tribunal Constitucional.
Por más que la oposición se lleve las manos a la cabeza, los presupuestos son claramente ambiciosos en unos momentos en que la crisis económica no se ha superado y el incremento en políticas sociales, una demanda transversal en el arco parlamentario, es más que perceptible. En condiciones normales, Junqueras no debería tener excesivos problemas, más allá de la contorsión habitual de sus socios parlamentarios de la CUP, para sacarlos adelante. Pero en la política catalana nada es fácil y nada es previsible si tus socios son los diputados de la izquierda radical e independentista. Así, por ejemplo, como el día de la presentación de los presupuestos se juntó con los incidentes de Gràcia protagonizados por los okupas, los diputados de la CUP decidieron hacer una huelga parlamentaria como muestra de apoyo.
Una de las cosas que han quedado claras es que Junqueras quiere pactar los presupuestos con la CUP...o con la CUP. No hay alternativa, ya que todos los demás grupos han anunciado que presentarán una enmienda a la totalidad. Algunos porque están muy alejados ideológicamente y otros como PSC o Catalunya Sí Que Es Pot porque no han sido ni consultados y tampoco desde Economia se les ha invitado a ninguna negociación. Las cartas están claras pero el riesgo es mayor. Es de prever que el conseller d'Economia tenga prevista la siguiente jugada y las amenazas de la CUP sean básicamente fuegos de artificio. Porque Catalunya no puede permitirse la no aprobación de unas cuentas que sobre todo son necesarias para los catalanes. Y ello no debería pasar únicamente por el veto o el apoyo de los diputados de la CUP.