Una deflagración muy rápida emerge como la principal causa de la tragedia en un bar de la popular estación de esquí de Crans-Montana, en el cantón suizo de Valais. Aunque los datos son muy provisionales, las autoridades han situado la primera cifra de víctimas en 40 muertos y 115 heridos, muchos de ellos de gravedad. Varios testigos han señalado que dispositivos pirotécnicos instalados en botellas en la discoteca habrían provocado un incendio en el techo que se propagó rápidamente. La primera tragedia de 2026 lleva el sello de la irresponsabilidad en una noche en que no se adoptaron las suficientes medidas para impedir un desastre evitable.

La fiesta en Crans-Montana, en la parte francófona del cantón de Valais, en el suroeste de Suiza, acabó en desastre. Como cada año, habían llegado a una de las estaciones más grandes de Suiza y una de las mejores en cuanto a nivel de remontes decenas de miles de personas a pasar las vacaciones de Navidad, celebrar la Nochevieja y pasar los primeros días de 2026. El siniestro de Crans-Montana no tiene precedentes en la tranquila Suiza, acostumbrada a ser un destino de lujo de esquiadores de toda Europa que quieren asegurarse unos días de vacaciones con nieve, algo que en los últimos años ha faltado en muchas estaciones, empezando por las catalanas.

Se pone de relieve, una vez más, la relajación de las medidas de seguridad en fechas en las que justamente tendría que suceder todo lo contrario. Mayor control en fechas de máxima afluencia de turistas

No este año, en que las estaciones de esquí catalanas de la Molina, Masella, Baqueira, Boí Taüll, Espot y Port Ainé, incluso las del Port del Comte, Vall de Núria y Vallter presentan un estado de nieve magnífico y un grosor desconocido que garantiza una muy buena temporada. El bar de Crans-Montana, donde se produjo el luctuoso suceso, es uno de los más grandes de la zona. Le Constellation podía albergar hasta 300 personas, aunque se desconoce cuántas estaban presentes en Nochevieja. Muchas de las víctimas se encontraban en un sótano del local. Como en otro tipo de tragedias similares, se pone de relieve, una vez más, la relajación de las medidas de seguridad en fechas en las que justamente tendría que suceder todo lo contrario. Mayor control en fechas de máxima afluencia de turistas.

Nunca se aprende lo suficiente del pasado, ni se es lo suficientemente exigente. La tragedia de Crans-Montana es una muy mala noticia para la reputación de Suiza, que se junta con el debate del declive de uno de sus iconos más emblemáticos, el Foro de Davos, un atractivo para jefes de Estado y de Gobierno, así como grandes empresarios para forzar consensos y tejer alianzas. El Foro de Davos, fundado en 1971, celebra sus sesiones a finales de enero y se ha visto inmerso últimamente en varios escándalos. Eso, unido a que desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el retroceso de los consensos y la multilateralidad es un hecho, hace que las miradas en Davos este 2026 sean diferentes y la preocupación también.