La Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País (SEBAP) ha advertido que persistir en el camino de la desobediencia "tiene muchos riesgos" y uno de estos es el de hacer "imposible" la orden, "una condición básica del progreso y de la democracia". "Si se acaba identificando desobediencia y catalanismo, saldrá perdiendo el catalanismo", ha advertido en un comunicado este viernes la SEBAP presidida por Miquel Roca Junyent y de la qué también forman parte el director general de la Fundació Bancaria La Caixa, Jaume Giró, o el exministro de Indústria, Joan Majó, entre otros.
En esta línea, la entidad ha añadido que tarde o temprano la hegemonía que ahora tiene el catalanismo soberanista, generaría "tantos anticuerpos" en la sociedad catalana que se podría producir el efecto contrario de lo que se persigue. Por eso, pide un diálogo entre Catalunya y España que permita desbloquear la situación con respuestas prácticas a tres cuestiones básicas: la fiscal, la cultural o identitaria y la del autogobierno. También destaca que este 2016 ha vivido una primera "cata" de los problemas que se pueden producir a Catalunya y asegura que a pesar de los pronósticos "apocalípticos" hechos, la economía no se ha resentido del independentismo a la vez que la desinversión tampoco ha llegado a Catalunya.
No obstante, la SEBAP avisa de que entrar en la vía de la desobediencia "generará problemas, causará dificultades, suscitará tensiones, y situará una buena parte de la sociedad entre dos legalidades". Al fin y al cabo, según apuntan, creará inevitablemente un "estrés" "que no parece que tenga que ser positivo para el dinamismo económico y cultural".
Un pacto "transaccional"
Y, ¿cuál es la solución? La entidad apunta que lo más inteligente sería llegar a un pacto "transaccional" entre el gobierno del Estado y la Generalitat que permita desbloquear la situación. Un diálogo, según dice, que enfríe las confrontaciones, "pero que, hoy por hoy, no implique la renuncia de las posiciones propias". "Se trata de desbloquear, no de pactar una solución constitucional que requiere un consenso en toda España que hoy por hoy no parece posible", remarca.
Así, la SEBAP pide respuestas "fehacientes" ya que los planteamientos retóricos y las promesas "ahora no servirían de nada". Subraya que sólo la credibilidad en las respuestas al conflicto y las propuestas surgidas del diálogo harán desbloquear la situación, "y esta credibilidad se demuestra con hechos que respondan a las demandas y no tengan un carácter involucionista". Añade, pues, que el primer paso lo tiene que promover no sólo el gobierno español, sino también "los sectores catalanes partidarios del diálogo" y propone que estos sectores consensúen un programa catalán de mínimos como el eje económico, el autogobierno y la tradición cultural propia y lo negocien con el gobierno español. En este objetivo "perfectamente factible", hace falta "una gran disposición al diálogo y alejar toda tentación de demonizar al adversario".
Finalmente, la entidad remarca que el diálogo entre Catalunya y España no es posible si el gobierno español no reconoce la identidad catalana pero tampoco hay diálogo si la Generalitat no quiere reconocer la realidad española tal como es. Así, considera que sería "irracional" destinar las energías al choque interno y perseguir un ideal que una y otra vez se ha demostrado erróneo cómo es "uniformar España a la manera francesa" y, en cambio, según dice, sería mucho más racional reconocer la realidad tal como es "con el fin de promover la sinergia entre los territorios más dinámicos de la sociedad española". "El diálogo no obliga a renunciar a las posiciones propias, sólo obliga a reconocer las del otro", concluye.