Tras la polémica desatada por los papeles de Panamá, 355 economistas procedentes de 30 países distintos han decidido unirse contra los paraísos fiscales y su opacidad financiera. Todos han firmado un manifiesto conjunto dirigido a los líderes mundiales con ocasión de la Cumbre Anticorrupción que se celebra este jueves en Londres. 

Entre los economistas más destacados se encuentran el premio Nobel de Economía y asesor del secretario general de la ONU, Angus Deaton y otro famoso: Thomas Piketty autor de "El Capital en el Siglo XXI", así como también el ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) Oliver Blanchard o el director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, Jeff Sachs, entre otros. Además, de 39 economistas españoles entre ellos el exconseller d'Economia i Coneixement y profesor emérito de la Universitat Pompeu Fabra, Andreu Mas-Colell, y el investigador de l'Institut d'Anàlisi Econòmic y de la Graduate School of Economics, Joan Esteban Marquillas, entre otros. 

A pesar de tener pensamientos e ideologías dispares, el grupo de economistas comparte un mismo diagnóstico: "Los paraísos fiscales, que permiten ocultar activos mediante empresas pantalla o trasladar los beneficios de empresas que no operan en su territorio, distorsionan el funcionamiento de la economía global". De esta forma, consideran que este tipo de jurisdicciones fiscales no aportan ningún tipo de valor añadido al bienestar o a la riqueza global, ya que solo "benefician" a ciertas personas ricas y empresas multinacionales, lo que contribuye a "agravar la desigualdad". 

Informes "de acceso público"

Y más allá de la crítica compartida, los economistas han realizado un llamamiento a los gobiernos para que acuerden nuevas normativas internacionales capaces de obligar a las empresas a publicar informes "de acceso público" sobre sus actividades en cada uno de los países en los que operan y garantizar así que todos los territorios creen registros públicos de los propietarios efectivos de todas las empresas y fondos financieros.

La carta conjunta apunta a que el Reino Unido se encuentra en una "posición única" para liderar la lucha contra los paraísos fiscales ya que cuenta con soberanía sobre alrededor de un tercio de los paraísos fiscales del mundo gracias a sus Territorios de Ultramar y Dependencias de la Corona. Y es que a pesar de que el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, admitió hace poco más de un mes tener acciones del fondo de inversión de la sociedad offshore de su padre, Ian Cameron, su objetivo sigue siendo "luchar con fuerza para asegurar que tengamos una transparencia más grande y mejores normas que impidan la evasión fiscal".

Esto no parece convencer a Sachs quien después de asegurar que la corrupción fiscal internacional "campa a sus anchas en los paraísos fiscales", ha cargado duramente contra el Gobierno británico y estadounidense ya que considera que "los paraísos son resultado de elecciones deliberadas de importantes gobiernos, principalmente el Reino Unido y los Estados Unidos, con la colaboración de importantes instituciones financieras, contables y legales que mueven el dinero."

Poderosos intereses 

Los 355 economistas no dudan acerca de la crítica, el diagnóstico y la solución pero aun así, según queda reflejado en la carta coordinada por Oxfam Intermón, reconocen que "poner fin" a los paraísos fiscales no será "tarea fácil" ya que "existen poderosos intereses que se benefician del actual statu quo". Para ello, es fundamental "acabar con el secretismo y los paraísos fiscales en todo el mundo" en un paso más hacia una igualdad que no será posible sin la estrecha colaboración e implicación de los líderes mundiales. 

"Millones de las personas más pobres del mundo seguirán siendo las principales víctimas de la elusión y la evasión fiscal a menos de que los gobiernos actúen de forma coordinada para acabar con los paraísos fiscales, introduciendo registros públicos de los propietarios efectivos de empresas y fondos, así como sistemas para compartir información de forma automática entre países", ha concluido la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima.