Ikea está preparando la mayor reorganización de los últimos treinta años. Las tendencias de consumo cambian constantemente y el imperio sueco del mueble no pretende quedarse atrás en la gestión de su tamaño, aunque eso implique romper con su pasado más reciente. Todo empezó a finales del 2014 cuando las afueras de Copenhague acogieron una reunión secreta de los miembros del consejo de Inter Ikea, la compañía presidida por el hijo pequeño del fundador, Mathias Kamprad, encargada de gestionar el "concepto" Ikea, ya que es propietaria de la marca, las patentes y los procesos de negocio del grupo. Durante el transcurso del encuentro, se acordó por unanimidad ampliar el papel de Inter Ikea, pasando de cumplir una función basada en reducir la factura fiscal global de la multinacional a controlar el diseño, la fabricación, la adquisición y la logística con el objetivo de proteger y dotar de permeabilidad la gestión de Ikea de cara al futuro más inmediato. 

"Hasta el momento, ha sido un concepto bastante estático", aseguró el consejero delegado de la filial Inter Ikea Sistemas B.V, Torbjorn Loof, antes de añadir que "siempre existe el riesgo de que mantengas un concepto, lo protejas y lo mejores continuamente hasta que pasan cosas a tu alrededor, y de sopetón, te ciernes y dices: ¿sabes qué? quizás eso ya no es relevante". Una recopilación de declaraciones que contaron con el beneplácito de su jefe y consejero delegado de Inter Ikea Group, Soren Hasen.

Ahora bien, un laboratorio de ideas como el Concept Center de Ikea en Delft, entre Roterdam y La Haya ya no es suficiente para el mayor vendedor de muebles de todo el mundo. Ya no vale tan sólo con experimentar y es por eso que Ikea se ha visto obligada a reinventar los fundamentos de su marca, adaptándolo a la posibilidad de comprar por internet y recibir el producto en los puntos de recogida así como al número creciente de clientes que piden establecimientos de Ikea en los centros urbanos. Prácticamente todo vale en un mercado en constante actualización que cuenta con un número cada vez mayor de competidores con márgenes de beneficios bajos que acompañados por grandes distribuidores online como Amazon, están complicando la vida a los minoristas. 

Los márgenes de Inter Ikea son superiores al 14%, mientras que las cadenas de supermercados o los grupos de bricolaje tienen unos márgenes de beneficios inferiores al 5% y Amazon sitúa los márgenes por debajo del 2%. Una auténtica guerra de ajustes sectoriales, sobre la cual Loof reconoce que "hemos sido protegidos de la presión sobre los márgenes dentro del negocio de los muebles del hogar, en comparación con otros supermercados o a los negocios de bricolaje." En este sentido, Ikea planea un cambio estratégico que pasa para potenciar a Inter Ikea, la cual cuenta con 1.500 trabajadores del conjunto de 160.000 que integran el grupo Ikea y permite operar de una manera más eficaz que otros distribuidores. La redecoración de la casa del imperio sueco ya ha empezado. Esta vez, sin embargo, no habrá movimientos de mobiliario sino de conceptos, marca y organizaciones.