Ferrari ha decidido suspender la producción de vehículos para el mercado ruso hasta otro aviso a consecuencia del conflicto en Ucrania, según ha informado la firma de Maranello (Italia) en un comunicado. La marca automovilística ha indicado que seguirá monitoreando la situación "de cerca" y siempre respetando todas las reglas, regulaciones y sanciones. La compañía también ha anunciado una donación de un millón de euros para apoyar a los ucranianos que lo necesiten. "Ferrari está al lado de todos los afectados por esta crisis humanitaria en Ucrania", ha declarado el consejero delegado de Ferrari, Benedetto Vigna, quién ha señalado que si bien la empresa espera un rápido retorno al diálogo y una solución pacífica, no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de todos los afectados".

"Nuestros pensamientos y apoyo están con ellos. Estamos haciendo nuestro pequeño papel al lado de las instituciones que están brindando un alivio inmediato a esta situación", ha añadido Vigna. Los fondos destinados al pueblo ucraniano se canalizarán a través de la Región de Emília-Romagna que, en colaboración con la Cruz Roja y ACNUR, financiará proyectos humanitarios internacionales que apoyen a Ucrania, así como iniciativas locales centradas en la recepción de refugiados en la región italiana. Además, la ayuda se destinará a la Asociación Chernobyl de Maranello, Fiorano, Formigine-ONLUS para atender las necesidades de los ucranianos que serán alojados en el área próxima a la empresa.

Ferrari no ha sido ni el primero ni, con toda probabilidad, la última de las grandes compañías mundiales que abandonarán momentáneamente Rusia después del inicio de la guerra. Precisamente, este martes por la mañana la petrolera Shell, uno de los patrocinadores más importantes de su equipo de Fórmula 1, ha anunciado que dejará de comprar gas y petróleo de Rusia y cerrará sus gasolineras en el país. En comunicado, la empresa también ha pedido disculpas por haber adquirido hidrocarburos rusos después de la invasión de Ucrania. Shell anuncia su intención de retirarse de su implicación en todos los hidrocarburos rusos, incluidos el crudo, los productos derivados del petróleo, el gas y el gas natural licuado, de manera gradual," tal como ha pedido el gobierno británico en los últimos días. Como primera medida "inmediata", Shell interrumpirá la compra al contado de crudo y cerrará todas sus estaciones de servicio y sus operaciones con combustibles de aviación y lubrificantes en Rusia.

Esta decisión de Shell va en la misma línea del anuncio de la semana pasada de poner fin a su participación en el proyecto del gasoducto Nord Stream 2 y salir de sus asociaciones con Gazprom, la petrolera mayor de Rusia, y entidades relacionadas en protesta por la invasión de Ucrania. Concretamente, la compañía renunciará a su 27,5% en la instalación de gas natural licuado de Sajalin-II, así como al 50% en los proyectos petrolífero de Salym i Gydan, en Siberia. "Estamos impactados por la pérdida de vidas en Ucrania, que deploramos, resultantes de un acto sin sentido de agresión militar que amenaza a la seguridad europea", señaló en un comunicado al consejero delegado de Shell, Ben van Beurden