José Mourinho empieza a sacar conclusiones después de la derrota ante el Betis y una de ellas afecta directamente a dos nombres de enorme peso ofensivo: Vinicius y Yan Diomande. El técnico portugués esperaba que ambos aportaran desequilibrio constante, profundidad y capacidad para romper partidos, pero la realidad está siendo muy diferente. El brasileño aparece únicamente por momentos y el recién llegado todavía no ha conseguido sumar de verdad cuando ha tenido minutos.
Vinicius sigue dejando acciones aisladas que recuerdan al futbolista diferencial que fue, pero ya no domina los partidos durante largos tramos. Ante el Betis volvió a alternar destellos con demasiadas fases de desconexión. Diomande, por su parte, tampoco ha conseguido justificar todavía la enorme expectativa que existía a su alrededor. En cambio, Carlos Espí sí que está mostrando un nivel mucho más convincente cada vez que recibe oportunidades.
Vinicius y Diomande no suman como se esperaba
El problema con Vinicius no está únicamente en sus malos números. Mourinho observa que el equipo pierde equilibrio cuando fuerza demasiados ataques por su costado esperando una genialidad que ahora aparece con menos frecuencia. Si el brasileño no está en su mejor versión, esa dependencia termina perjudicando al conjunto y hace que muchas posesiones sean demasiado previsibles.
Diomande tampoco ha cambiado nada. Llegó como un extremo vertical, potente y capaz de atacar espacios constantemente, pero sus primeros minutos están dejando una sensación demasiado plana. Carlos Espí está ofreciendo exactamente lo contrario: intensidad, movilidad y una capacidad mucho mayor para aprovechar cada oportunidad. Su rendimiento empieza a obligar a Mourinho a reconsiderar las jerarquías ofensivas.
Carlos Espí empieza a ganar terreno
Espí no llegó con el mismo ruido, pero está respondiendo mejor sobre el césped. Mourinho valora especialmente que participe en el juego, ataque el área y mantenga una intensidad constante incluso cuando dispone de pocos minutos. No necesita demasiadas acciones para dejar sensación de peligro y eso empieza a pesar en las decisiones del técnico.
Arda Güler también aparece beneficiado por este nuevo escenario. El turco ofrece pausa, asociación y último pase desde la derecha, permitiendo que Mbappé reciba en mejores condiciones. Con Güler y Espí, el ataque puede resultar menos espectacular sobre el papel, pero bastante más equilibrado. Tras el Betis, Mourinho empieza a comprobar que los nombres no garantizan rendimiento. Vinicius todavía puede recuperar su mejor versión y Diomande necesita adaptación, pero Carlos Espí está haciendo méritos para adelantar a ambos. Si mantiene este nivel, el portugués tendrá cada vez menos argumentos para dejarlo fuera.
