Vinicius afronta las horas más decisivas de su etapa en el Real Madrid. El club ha trasladado a su entorno que la última propuesta de renovación es definitiva y que no piensa mejorarla. El brasileño debe aceptar las condiciones planteadas o asumir que este verano se estudiará seriamente su venta, evitando que llegue libre al final de su contrato.
La advertencia llega acompañada de una oferta firme de 140 millones de euros, una cantidad suficientemente importante para cambiar la planificación. Vinicius quiere continuar, pero reclama un salario más próximo al de Kylian Mbappé y espera otro movimiento. La respuesta ha sido clara, porque según Marca no habrá una nueva subida ni meses adicionales de negociación.
La renovación ya no admite más exigencias
El Madrid considera que ha reconocido el peso deportivo del extremo con una propuesta muy elevada, cercana a los 20 millones netos por temporada. Sin embargo, el entorno del jugador pretende aproximarse a los 30 millones. Esa diferencia de diez millones mantiene bloqueada una negociación que se arrastra desde hace meses y comienza a desgastar a todas las partes.
La entidad no quiere repetir situaciones en las que una estrella entra en su último año sin renovar y gana fuerza para marcharse gratuitamente. Por eso ha marcado un límite inmediato. Vinicius seguirá teniendo sitio si firma, pero dejará de ser intocable si rechaza el acuerdo. La oferta de 140 millones de euros obliga a estudiar una salida que antes parecía impensable.
Mourinho necesita una respuesta inmediata
José Mourinho quiere iniciar la temporada con jerarquías claras y no acepta que el futuro de uno de sus atacantes principales domine cada comparecencia. El entrenador valora la capacidad de Vinicius para desequilibrar, pero también necesita compromiso absoluto. Si el brasileño continúa aplazando la decisión, dará su aprobación para que el club escuche al comprador y reorganice el ataque.
El mensaje enviado al futbolista es, por tanto, un ultimátum. Puede renovar en los términos presentados y recuperar estabilidad, o mantener sus pretensiones y exponerse a una venta inmediata por 140 millones. El Real Madrid no contempla permitir que llegue a enero con libertad para negociar su salida sin dejar ingresos. Vinicius todavía prioriza quedarse, pero deberá demostrarlo aceptando una oferta que el club considera final. Ya no bastan las declaraciones de cariño ni la voluntad transmitida por sus agentes. La decisión debe convertirse en una firma. De lo contrario, la puerta se abrirá este verano y el brasileño comprobará que ninguna estrella está por encima de la planificación deportiva.
