La resolución del Comité de Disciplina de la RFEF ha confirmado el peor escenario para la Real Sociedad: Brais Méndez ha sido sancionado con dos partidos de suspensión tras su expulsión en el derbi de San Mamés contra el Athletic Club. Una decisión que, más allá del debate arbitral, deja al equipo txuri-urdin sin una de sus piezas clave en dos jornadas determinantes y, especialmente, en el duelo contra el Real Madrid, una baja que ha generado indignación en el club donostiarra.
Una roja muy discutida y un castigo severo
La acción sancionada se produjo en el minuto 83 del partido, en un lance con Aitor Paredes que el colegiado Guillermo Cuadra Fernández calificó en el acta como “conducta violenta por dar un manotazo en la cara a un adversario con uso de fuerza excesiva, sin que el balón estuviera en juego”. Tal como se ve en la repetición, la acción es más que discutible y, además, el árbitro no la vio en directo. Fue un asistente quien le dijo que era roja. Por lo tanto, extraña que desde el VAR no se le llamara para revisar la acción. El Comité ha aplicado el artículo 130 del Código Disciplinario de la RFEF, concretamente el apartado que prevé sanciones de dos a tres partidos cuando la acción se produce al margen del juego, con el juego parado o sin posibilidad de disputar el balón
Un recurso rechazado que deja una baja clave contra el Real Madrid
La Real Sociedad presentó alegaciones para intentar rebajar el castigo, argumentando que existía una provocación previa inmediata y que no había ni fuerza excesiva ni consecuencias lesivas para el rival. El club también defendió que las imágenes no acreditaban una agresión clara y que la sanción mínima habría sido suficiente. Aun así, el Comité ha desestimado el recurso al considerar que las pruebas gráficas no desmienten el contenido del acta arbitral, una posición reforzada por el vídeo publicado por el CTA que avalaba la decisión tomada sobre el césped.
La consecuencia directa es especialmente dolorosa: Brais Méndez cumplirá la sanción ante el Elche y el Real Madrid, perdiéndose uno de los partidos más exigentes del calendario. El castigo, considerado leve, no afecta su participación en la Copa del Rey, pero supone un golpe duro para el equipo y para el técnico, que había convertido al gallego en una pieza estructural del medio del campo. La sensación en el club es que el listón disciplinario ha sido excesivo en una acción que, a pesar de polémica, difícilmente justificaba una ausencia tan decisiva. Mientras la Real asume resignada la decisión federativa, la polémica vuelve a poner el foco en el criterio disciplinario y en cómo una acción puntual puede condicionar de manera tan severa un partido de máxima exigencia como el del Santiago Bernabéu.
