La situación de Marcus Rashford en el Barça se ha complicado de forma notable en las últimas semanas. El delantero inglés, que llegó cedido con la intención de ser un recurso ofensivo, ha perdido protagonismo hasta desaparecer prácticamente de las alineaciones. Y no se trata de una cuestión física, sino de una decisión técnica y disciplinaria tomada por Hansi Flick, que ha sido muy claro con el futbolista.
El técnico alemán considera que Rashford no está cumpliendo con uno de los pilares básicos de su modelo: el trabajo sin balón. En los últimos partidos, Flick ha detectado que le falta trabajo en la presión, tiene poco compromiso defensivo y una actitud que no encaja con lo que exige a sus atacantes. Con el regreso de Raphinha, mucho más intenso y solidario en defensa, el inglés ha quedado relegado a un papel secundario.
Flick exige compromiso total en el trabajo defensivo
Según fuentes del entorno del vestuario, Hansi Flick ha hablado directamente con Rashford para trasladarle un mensaje contundente, porque si se repiten las faltas de respeto a la hora de defender, no volverá a jugar. El entrenador entiende como una falta de respeto no implicarse en la presión alta, no cerrar líneas de pase o desentenderse de las tareas defensivas cuando el equipo pierde el balón. Para Flick, ese comportamiento rompe el equilibrio colectivo.
El alemán quiere jugadores plenamente comprometidos, especialmente en una temporada en la que el Barça necesita trabajo y esfuerzo constante. Rashford, que está cedido y se juega su futuro inmediato, no ha demostrado el nivel de sacrificio que se le exige. La advertencia es clara: o cambia radicalmente su actitud, o su etapa en el Barça estará sentenciada.
El futuro de Rashford, prácticamente decidido
La decisión de Flick va más allá del presente inmediato. El técnico ya ha comunicado que Rashford no entra en los planes de la próxima temporada si no hay un giro total en su rendimiento defensivo. El Barça no contempla una continuidad automática y, a día de hoy, el escenario más probable es que el inglés regrese a su club de origen una vez finalice la cesión.
En el cuerpo técnico consideran que el talento ofensivo no es suficiente si no va acompañado de compromiso colectivo. Flick quiere extremos que presionen, ayuden a los laterales y defiendan como bloque. Rashford, por ahora, no ha dado ese paso. Y en un Barça que prioriza la intensidad y el trabajo, no hay margen para medias tintas. Si no hay cambio, su historia en el club ya tiene punto final.
