George Russell ha abierto el Mundial 2026 con una exhibición en Melbourne. El británico ha conquistado la pole del GP de Australia con un espectacular 1:18.518 y ha confirmado que Mercedes arranca esta nueva era de la Fórmula 1 como la gran referencia. La primera fila, de hecho, ha sido completamente plateada, porque Kimi Antonelli ha completado el doblete de la escudería alemana al quedarse segundo a 293 milésimas de su compañero. 

Hadjar sorprende y Verstappen naufraga

La superioridad de Russell se ha ido construyendo durante toda la sesión, pero se ha hecho definitiva en una Q3 accidentada y llena de interrupciones. Antonelli había llegado a situarse provisionalmente al frente, pero el británico ha respondido con una última vuelta formidable. Por detrás, Isack Hadjar ha sido una de las grandes revelaciones del día y ha colocado su Red Bull en una meritoria tercera plaza, por delante de Charles Leclerc y de Oscar Piastri. Lando Norris, vigente campeón, solo ha podido ser sexto, justo por detrás de su compañero, mientras Lewis Hamilton ha cerrado una clasificación discreta con el séptimo mejor tiempo.

La sesión también ha dejado varios golpes de efecto. El más sonado ha sido el accidente de Max Verstappen en la Q1. El neerlandés ha perdido el control del Red Bull a la entrada de la curva 1 y ha acabado contra el muro, quedando eliminado a las primeras de cambio. También Gabriel Bortoleto ha firmado una actuación destacada con el Audi, entrando en la Q3, a pesar de que después unos problemas mecánicos le han dejado sin opción de defender una posición mejor que la décima. La clasificación inaugural del curso ha confirmado, así, que el nuevo escenario técnico puede provocar diferencias importantes y que cualquier error se paga muy caro.

Alonso salva lo que puede; Sainz, condenado

En clave española, el protagonismo ha sido para Fernando Alonso, que saldrá decimoséptimo pero ha vuelto a demostrar que sigue siendo capaz de exprimir hasta el límite un coche muy lejos del nivel de los mejores. Aston Martin llegaba a Australia marcado por las dudas, las vibraciones y la fragilidad del motor Honda, y en este contexto el asturiano ha rozado una clasificación para la Q2 que parecía casi imposible. Finalmente, Franco Colapinto lo ha dejado fuera en los últimos instantes, pero Alonso ha salvado una situación muy delicada con una actuación de mucho mérito. 

Carlos Sainz, en cambio, casi no ha podido ni competir. Los problemas eléctricos de su Williams, arrastrados desde los libres, le han impedido salir a clasificación y eso le condena a arrancar desde la penúltima plaza. Así, el primer sábado del curso ha dejado dos realidades muy diferentes. La contundencia de un Mercedes que apunta altísimo y la resistencia de un Alonso obligado a luchar contra las limitaciones de su coche.