Nuevo partido importante del Barça y nuevo escándalo en contra de los intereses blaugrana. Si los culés estaban haciendo un gran partido contra el Atlético de Madrid en el Spotify Camp Nou, una más que rigurosa decisión arbitral hizo saltar por los aires el plan del Barça. Y esto complica un poco más la eliminatoria de los cuartos de final de la Champions League.
Una más que rigurosa expulsión a Pau Cubarsí
Un duelo entre el Barça y el Atlético que era vibrante, con muchas ocasiones y con los blaugrana mandando sobre el césped. Esto hasta que el árbitro rumano István Kovács decidió ser el gran protagonista y cambiar el destino del partido.
Después de dejar hacer en los primeros minutos, con entradas fuera de lugar de futbolistas del Atlético como Koke, y sin mostrar tarjetas amarillas, le pareció bien confabularse con el árbitro del VAR para mostrarle una más que rigurosa tarjeta roja a Pau Cubarsí. El central del Barça hizo caer involuntariamente, por inercia, al colchonero Giuliano Simeone, que levantó más la pierna de lo que tocaba, forzando el contacto cuando no tenía ni mucho menos el balón controlado. Y aunque Kovács mostró la amarilla desde un inicio, desde el VAR lo rectificaron, y entonces el rumano cambió su decisión.
Pero es que no se entendía cómo el Barça jugaba con 10 futbolistas y el Atlético, con un Koke reincidente, solo había visto una tarjeta amarilla. O también cómo Robin Le Normand no había visto también la tarjeta y así se perdía el duelo de vuelta. También todo el mundo esperaba ver si antes del 0-2 había unas manos dentro del área del Atlético, pero nadie mostró la repetición. Todo esto, en un día en que se produjo un atraco brutal de los árbitros contra el Barça.
El penalti de Marc Pubill que los árbitros no quisieron ver
Y esto no es todo si no se ve la acción más polémica del partido, que nuevamente acabó beneficiando al Atlético. Al inicio del segundo tiempo, con el Barça jugando con un hombre menos y cuando los culés atacaban para marcar el 1-1, el portero Juan Musso sacó de portería con un pase horizontal hacia Marc Pubill. El defensa catalán del Atlético, creyendo que aquel pase no ponía el juego en marcha, detuvo el balón con la mano y volvió a hacer el saque de puerta. Una acción clarísima de penalti y tarjeta amarilla para Pubill, que era la segunda y significaría su expulsión. Pero Kovács y el VAR omitieron la acción y miraron hacia otro lado.
Hansi Flick, absolutamente indignado, aseguró después del partido que "el portero le ha hecho un pase y el central la toca con la mano y no lo ha mirado. ¿Por qué tenemos el VAR?". Pero es que también señaló que en la acción de Cubarsí "no estoy seguro de si lo toca lo suficiente para la roja".
El exárbitro Iturralde González exclamó en la SER que "esto es un error técnico gigante, de verdad, increíble, es un escándalo, es muy grave". Con algún otro analista diciendo de fondo que la UEFA "es una mafia".
Queda claro, pues, que el Barça debería haber chutado un penalti y el Atlético quedarse con un futbolista menos. Si no, miremos la acción calcada de la pasada edición de la Champions entre el Brujas y el Aston Villa. No hace falta decir nada más.
Y ahora el Barça tendrá que remar otra vez a contracorriente para intentar pasar a las semifinales de la Champions League. Se necesita una nueva remontada como en la Copa del Rey, pero esta vez jugando la vuelta en el Metropolitano y con una diferencia de goles menor.
