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La continuidad de Rodri como titular indiscutible empieza a generar ruido dentro de la selección española. Luis de la Fuente ha defendido públicamente al capitán incluso después de actuaciones discretas, mientras Martín Zubimendi continúa sin recibir las oportunidades que muchos compañeros consideran merecidas. Esa diferencia de trato alimenta una sensación incómoda de jerarquías cerradas.

El problema no es únicamente el nivel actual de Rodri, sino el mensaje que transmite su presencia constante. Zubimendi llega después de una temporada extraordinaria con el Arsenal, donde fue titular habitual y pieza clave del campeón de la Premier. Sin embargo, no ha disputado ni un minuto en el Mundial, una decisión difícil de justificar únicamente desde el rendimiento.

Rodri juega por nombre y Zubimendi espera sin explicación

De la Fuente calificó de “insultantes” las críticas al centrocampista y aseguró que incluso al cincuenta por ciento sigue siendo superior a muchos futbolistas. Esa defensa tan rotunda ha reforzado la percepción de que Rodri juega solamente por un tema de estatus, no por su nivel verdadero. Cuando un seleccionador cierra públicamente cualquier debate, el resto puede interpretar que los méritos diarios importan menos.

Rodri Manchester City EFE

Zubimendi no ha provocado ningún conflicto y hasta ha defendido a su compañero, pero su suplencia absoluta resulta llamativa. También otros jugadores observan cómo algunas decisiones parecen tomadas antes de los entrenamientos. La reciente aparición de posibles grietas en el grupo refleja que el problema ya no se limita a una discusión táctica, sino que alcanza la gestión del vestuario. Y esa percepción ya empieza a incomodar.

De la Fuente debe recuperar la competencia interna

Rodri continúa aportando pausa, experiencia y liderazgo, pero España necesita ritmo para superar bloques bajos. Zubimendi ofrece una circulación más rápida, presión inmediata y un momento físico superior. Darle minutos no significaría castigar al capitán, sino demostrar que todos los puestos dependen del rendimiento y que nadie tiene garantizada la titularidad por su pasado.

Y es que en una cita tan importante como lo es un Mundial, mantener como si fuera intocable a un futbolista lejos de su mejor versión mientras otro llega en plena forma puede desgastar la autoridad del técnico. Antes del partido eliminatorio contra Austria, el seleccionador debe decidir si protege una jerarquía o recupera la meritocracia que sostuvo los éxitos recientes de España.