Rodri se ha convertido en una de las decisiones más delicadas que deberá tomar Luis de la Fuente durante el Mundial. El centrocampista considera que, por experiencia, jerarquía y condición de capitán, debe aparecer en el once titular de España. Sin embargo, su rendimiento actual está lejos del nivel que mostró en la Eurocopa y ya no parece estar en condiciones de ocupar un puesto indiscutible dentro del equipo.
Y es que el problema no está únicamente en su estado físico. Rodri continúa siendo un futbolista capaz de ordenar la posesión, ofrecer una salida limpia y dar personalidad al centro del campo, pero le cuesta abarcar metros y mantener el ritmo de partidos muy exigentes. España necesita traba de presión, intensidad y velocidad, tres aspectos en los que el mediocentro todavía no ofrece su mejor versión.
La capitanía condiciona a Luis de la Fuente
La realidad es que dejar a Rodri en el banquillo no sería una decisión cualquiera. Se trata de uno de los grandes líderes del vestuario, una referencia para sus compañeros y un jugador que entiende que debe estar en el campo cuando España se juega los partidos importantes. De la Fuente sabe que quitarle la titularidad puede generar ruido interno y abrir un debate difícil de controlar en pleno torneo.

El seleccionador tampoco encuentra una solución evidente en Martín Zubimendi. El jugador llamado a competir directamente por esa posición tampoco atraviesa su mejor momento y no ha logrado imponer una candidatura definitiva. Zubimendi ofrece mayor movilidad, pero todavía no transmite la autoridad necesaria para desplazar a Rodri, después d eun mal final de año con el Arsenal.
Gavi aparece como una alternativa incómoda
Gavi podría convertirse en el recambio que cambie el centro del campo de España. Su energía, capacidad para presionar y agresividad competitiva permitirían elevar el ritmo del equipo. Sin embargo, no es un mediocentro posicional puro y De la Fuente no termina de verlo como una opción ideal para ocupar esa zona, especialmente ante rivales capaces de castigar errores.
Así pues, Rodri comienza a ser un problema porque su jerarquía exige titularidad, pero su nivel no garantiza que sea la mejor solución. Zubimendi tampoco convence y Gavi no termina de encajar en el plan del seleccionador. De la Fuente tendrá que elegir entre respetar los galones del capitán o tomar una decisión deportiva que puede alterar por completo el equilibrio del vestuario.