La Federación Española ya contempla un escenario que parecía imposible antes del Mundial. El empate ante Cabo Verde ha reducido el margen de error de España y ha colocado a Luis de la Fuente bajo una presión enorme. En Las Rozas están preparados para analizar su continuidad si la selección vuelve a fallar contra Arabia Saudí y queda al borde de una eliminación prematura.
La reunión no implica que el seleccionador vaya a ser destituido inmediatamente después del partido, pero sí demuestra que su futuro dependerá del resultado y de la imagen ofrecida a lo largo de este Mundial. España llegó al torneo como una de las principales favoritas y no puede permitirse completar dos jornadas sin ganar ante rivales teóricamente inferiores. Una derrota provocaría una crisis deportiva difícil de sostener.
Una derrota cambiaría completamente el escenario
De la Fuente conserva el crédito conseguido con los títulos y con una trayectoria de resultados muy positiva. Sin embargo, el Mundial representa la gran prueba de su proyecto. Caer ante Arabia Saudí dejaría a España obligada a jugarse la clasificación contra Uruguay y abriría dudas profundas sobre la gestión de la convocatoria, el estado físico de varios titulares y las decisiones tomadas en el debut.

La Federación no quiere ni debe actuar impulsivamente, pero tampoco va a ignorar una posible caída antes de lo previsto. La reunión serviría para analizar si el seleccionador mantiene el control del vestuario y si continúa siendo la persona adecuada para dirigir el siguiente ciclo. Si España quedara eliminada en la fase de grupos o en dieciseisavos, su continuidad resultaría prácticamente imposible.
Las Rozas ya estudia posibles alternativas
Dentro de la Federación saben que cualquier relevo debería producirse con rapidez para empezar a preparar el próximo proyecto. Entrenadores como Pep Guardiola aparecerían en el debate, especialmente después de quedar libre y reconocer su interés por dirigir una selección.
La realidad es que De la Fuente se juega mucho más que tres puntos contra Arabia Saudí. Una victoria devolvería calma y permitiría llegar al duelo ante Uruguay con el futuro encaminado. Otro tropiezo activaría una reunión decisiva en Las Rozas y convertiría su continuidad en el principal debate del fútbol español. La Federación confía todavía en su seleccionador, pero ya se prepara para tomar una decisión contundente si el Mundial se convierte en un fracaso.