El Real Madrid se juega mucho más que un título en la Supercopa. En los despachos del club blanco saben una caída dura en el torneo puede provocar un terremoto inmediato en el banquillo. La continuidad de Xabi Alonso pende de un hilo y en la cúpula madridista ya tienen apalabrado un relevo si el proyecto vuelve a naufragar.
La sensación interna es que el margen de error se ha agotado. Los resultados no terminan de llegar, el juego no convence y, sobre todo, la relación del técnico tolosarra con parte del vestuario sigue siendo muy deficiente. En el Real Madrid consideran que la Supercopa es una prueba definitiva y que un fracaso contundente no tendría vuelta atrás.
Arbeloa, el relevo elegido
En este contexto aparece con fuerza el nombre de Álvaro Arbeloa. El actual técnico del Castilla es el elegido para asumir el mando del primer equipo en caso de destitución de Xabi Alonso. En el club valoran su conocimiento profundo de la casa, su autoridad natural dentro del vestuario y su capacidad para conectar con los jugadores jóvenes y los pesos pesados.

Según fuentes cercanas a Chamartín, el acuerdo estaría prácticamente apalabrado, a la espera únicamente de que se active el escenario que todos contemplan: una derrota dolorosa en la Supercopa. Arbeloa representa un perfil continuista a nivel institucional, pero con mano firme y un discurso más alineado con lo que el vestuario reclama en estos momentos.
La relación rota con el vestuario acelera la decisión
Más allá de los resultados, el gran problema de Xabi Alonso es interno. La mala relación con varios líderes del equipo ha ido erosionando su figura y ha generado un clima de desconfianza que ya no se oculta. En el club creen que el técnico ha perdido ascendencia sobre el grupo y que eso, en el Real Madrid, suele ser el principio del fin. La idea de apostar por Arbeloa también responde a una necesidad de estabilidad y orden. No se trata de una revolución táctica, sino de recuperar la identidad competitiva, la disciplina y el compromiso, aspectos que el club cree que se han diluido en los últimos meses.
Así pues, la Supercopa se presenta como un examen final para Xabi Alonso. En el Real Madrid ya tienen el plan B listo, el acuerdo apalabrado y la convicción de que, si hay un batacazo, la era Xabi Alonso habrá llegado a su final.