Ya se sabía que el derbi entre el Espanyol y el Barça sería un partido cargado de tensión. El regreso de Joan Garcia al RCDE Stadium generó mucha expectación y una reacción intensa de la afición local, que no le ahorró silbidos cada vez que tocaba la pelota. Además, se exhibieron pancartas en su contra y billetes con su cara. A pesar del ambiente cargado, el duelo se disputó con relativa normalidad, sin incidentes graves durante el transcurso del partido. El único momento polémico llegó en el minuto 90, después del gol de Robert Lewandowski que sellaba la victoria del Barça por 0-2, cuando se produjeron lanzamientos de objetos desde la grada.

García Verdura recogió el lanzamiento de objetos en el acta del partido

Según el acta del colegiado Víctor García Verdura, “en el minuto 90 se lanzaron varias botellas semillenas y cerradas desde la grada situada a la izquierda del túnel de vestuarios, donde se ubicaban aficionados del club local, identificados con camisetas y bufandas de su equipo. Estas botellas no impactaron a ningún jugador ni causaron ningún daño”. El árbitro también recoge que fue necesario anunciar por megafonía que cesara este tipo de comportamiento, que no se repitió posteriormente, garantizando así la continuidad del juego con seguridad.

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Pancartas contra Joan Garcia en el RCDE Stadium / Foto: Carlos Baglietto

Los incidentes podrían exponer al Espanyol a una sanción del Comité de Disciplina, incluido un posible cierre temporal del estadio, ya que el RCDE Stadium está apercibido de clausura desde finales de 2024, después de que un vaso de plástico impactara en el pecho del árbitro Alejandro Quintero González en un partido de Liga. La decisión final dependerá de lo que determine Disciplina a partir del detalle que recoge el acta arbitral. Todo apunta, sin embargo, a que la sanción podría quedar en una multa económica leve, ya que no hubo daños a ningún jugador ni al personal del partido.

El juego fue reanudado con normalidad, a pesar de los incidentes

A pesar de los lanzamientos, el juego se reanudó con total normalidad y no hubo más incidentes. El Barça pudo celebrar los goles con seguridad, mientras Joan Garcia, protagonista del regreso, mantuvo la concentración y la serenidad ante un ambiente cargado. El portero controló todas las acciones, con paradas clave y dominio de la portería, sin dejarse afectar por los pitidos. Este episodio evidencia la tensión que genera un derbi, especialmente con el regreso de un exjugador del club local, pero también muestra que el partido se puede completar sin incidentes graves. Ahora será el Comité de Disciplina quien decida si los hechos se traducen en una multa económica o en un cierre temporal del RCDE Stadium, de acuerdo con el acta arbitral y la normativa vigente sobre alteraciones del orden en los estadios, dejando en suspenso la resolución definitiva.