Después de la lesión de Raphinha, un golpe muy duro para el Barça en las semanas decisivas de la temporada, el club ya tiene que empezar a pensar en las alternativas para cubrir de la mejor manera posible la ausencia del brasileño. Es evidente que no se puede replicar todo lo que ofrece un futbolista como él, determinante en el desequilibrio, el ritmo y la producción ofensiva, pero Hansi Flick sí que tiene recursos para intentar amortiguar esta baja y mantener vivo al equipo en la lucha por los objetivos del curso. Uno de los nombres que emerge con más fuerza, y probablemente el más natural por una cuestión de perfil y de posición, es Marcus Rashford. El delantero inglés ve ahora cómo se le abre una oportunidad inmejorable para ganar peso dentro de la rotación, asumir más responsabilidades y demostrar que puede ser una pieza útil en el tramo más exigente del calendario. Sin duda, es su momento.
Una reválida con vistas al futuro
Rashford, además, llegó al Barça en una operación especialmente beneficiosa para los intereses del club. Su aterrizaje se cerró en calidad de cedido, con una opción de compra no obligatoria fijada en 30 millones de euros. Tanto el club como el jugador tienen la voluntad de dar continuidad a esta relación más allá de esta temporada, pero la decisión final dependerá del margen económico de la entidad y de las prioridades que marque la dirección deportiva a la hora de invertir. En este contexto, el rendimiento del futbolista en este último tramo de curso puede ser decisivo. Si Rashford completa un buen mes, si es capaz de dejar registros importantes y de explotar sus virtudes en partidos grandes, tendrá muchas opciones de seguir vistiendo de azulgrana la próxima temporada. La baja de Raphinha, por lo tanto, también puede convertirse en una reválida para él.
La hora de dar un paso adelante
Cuando llegó, Rashford ya lo hizo asumiendo un rol de suplente, pero con la consideración de ser una alternativa de nivel para Flick en caso de lesiones, para dosificar a los titulares o para cambiar partidos desde el banquillo en las segundas mitades. Es una pieza con unas características muy concretas y difíciles de encontrar dentro de la plantilla del primer equipo: verticalidad, velocidad, capacidad para atacar espacios y un disparo potente desde fuera del área. Al inicio de temporada, también favorecido por algunas bajas, tuvo un protagonismo notable y su respuesta fue positiva. Las cifras así lo reflejan: suma 10 goles y 11 asistencias, unos números relevantes, aunque concentrados sobre todo en la primera parte del curso. Con el paso de las semanas, sin embargo, su protagonismo ha ido disminuyendo, hasta el punto de quedar relegado a minutos residuales y a pocas titularidades.
Ahora, en cambio, se le abre una ventana importante. Sin saber aún si Flick apostará por él como titular en la eliminatoria contra el Atlético o en partidos de máxima exigencia en Liga, la verdad es que Rashford aparece como el relevo más lógico ante la ausencia de Raphinha. No es, en cualquier caso, la única alternativa que tiene el técnico alemán. También podría optar por situar a Fermín a la izquierda, con tendencia a ir hacia dentro, y reservar para Olmo el rol de mediapunta. Las variantes existen y Flick tendrá que decidir cuál encaja mejor según el rival y el contexto de cada partido. Pero, más allá de los matices tácticos, Rashford tiene ahora la gran oportunidad que puede marcar su futuro inmediato en el Barça. Las condiciones están ahí. Ahora falta ver si será capaz de aprovecharlas.
