El posible regreso de João Cancelo al Barça en calidad de cedido se ha topado con un obstáculo inesperado pero muy significativo como lo es el propio vestuario. Raphinha, uno de los capitanes del equipo, ha trasladado a la dirección deportiva un mensaje claro y directo porque la plantilla no quiere el fichaje del lateral portugués. Una postura que puede condicionar de manera definitiva cualquier movimiento del club en el mercado.

Según fuentes cercanas, Raphinha habría actuado como portavoz de un sentir bastante extendido dentro del grupo. No se trata de una cuestión de calidad futbolística, pues nadie duda del talento de Cancelo, sino del encaje, convivencia y equilibrio interno. Y es que en el vestuario blaugrana consideran que la actitud del portugués está muy lejos de ser lo que necesitan en estos momentos. 

Un problema de actitud y de jerarquías

Durante su anterior etapa en el Barça, Cancelo dejó sensaciones contradictorias dentro del grupo. Su perfil individualista en ciertas actitudes del día a día y su forma de entender el juego generaron fricciones que no pasaron desapercibidas. Aunque rindió a buen nivel en varios tramos de la temporada, el impacto fuera del campo fue menos positivo de lo esperado. Todo debido a una forma de ser muy complicada de gestionar.

Cancelo celebració gol Barça
Cancelo celebració gol Barça

El vestuario teme que su vuelta vuelva a abrir debates que parecían cerrados sobre roles, jerarquías y compromisos defensivos. En un equipo que busca cohesión, intensidad y trabajo colectivo, Cancelo es visto como un futbolista que rompe más de lo que suma en ese aspecto.

Raphinha ejerce de capitán y marca territorio

El papel de Raphinha en estos temas es clave. Como capitán, ha entendido que debía trasladar el mensaje antes de que la operación avanzara. No ha sido una opinión personal, sino una posición compartida dentro del vestuario, que el brasileño ha comunicado con claridad a los responsables deportivos. El mensaje es que el Barça necesita fichajes que refuercen al grupo. Y Cancelo, por su perfil y por antecedentes recientes, no cumple ese requisito según la plantilla.

Ahora la pelota está en el tejado del club. Ignorar el sentir del vestuario supondría asumir un riesgo innecesario en un momento de reconstrucción frágil. Y el aviso ya está dado porque si Cancelo vuelve deberá hacerlo con una actitud mucho más conciliadora y alejada de lo que mostró en la anterior etapa.