El Open de Australia de este 2021 va camino de ser uno de los más recordados de su historia, y no precisamente para bien. Y es que las críticas de los tenistas son constantes, a lo que hay que añadir los casos positivos de Covid-19 que van saliendo, hasta convertir el torneo en una acumulación de quejas y de polémicas.

La última la ha protagonizado el tenista castellonense Roberto Bautista, 9º del mundo en la lista ATP, que en una entrevista al canal de televisión israelí Sport 5 ha dejado ir una acusación que ha removido los cimientos del Open de Australia. "Esto es como una cárcel pero con wifi. La gente no tiene ni idea de tenis, sobre las pistas de entrenamiento... No tienen ni idea de nada. Es un completo desastre por eso, porque tienen el control de todo", ha afirmado Bautista, que horas después, tras el enorme revuelo montado, ha salido a pedir disculpas. "Se trata de una conversación privada sacada de contexto [...]. Tanto mi entrenador como yo estamos siguiendo los protocolos diseñados por el Gobierno Australiano y Tennis Australia para evitar cualquier contagio y garantizar volver a competir con la máxima seguridad. Son momentos duros para los deportistas y para la sociedad en general", ha explicado a través de un comunicado.

Rafa Nadal ATP Finals EFE

Rafa Nadal es uno de los favoritos para ganar el Open de Australia / EFE

Dos burbujas con condiciones desiguales

Todo el lío se inició la semana pasada, cuando 1.257 personas, entre tenistas y miembros de sus respectivos equipos entraron en la burbuja que la Federación Australiana de Tenis había montado en Melbourne. Todos ellos entraron al país con un PCR negativo realizado 72 horas antes del viaje y, al aterrizar en tierras australianas, fueron llevados directamente a la burbuja, sin permitir que se cruzaran con ninguna persona.

Además, la federación creó una segunda burbuja, en Adelaida, para Nadal, Djokovic, Thiem, Serena Williams, Venus Williams,  Halep, Osaka, Sinner, Novak, Krajinovic y Marc López. En esta segunda burbuja, para los tenistas más importantes, las condiciones son notablemente mejores que las de la burbuja de Melbourne donde, además, se han tenido que confinar a más de 70 personas por darse positivos en 3 de los vuelos en los que aterrizaron varios tenistas. "Toda la preparación y las horas de duro trabajo se han ido por la borda... Buena forma de empezar un Grand Slam, sin preparación", escribió en las redes sociales la tenista Alize Cornet.

En la burbuja de los 'actores secundarios', además, las medidas son más estrictas, pues solo pueden salir de la habitación cinco horas al día e incluso se han instalado alarmas para evitar salidas no permitidas.

Novak Djokovic Open d'Austràlia Efe

Novak Djokovic, ganador de 8 títulos del Open de Australia / EFE

Las quejas de Novak Djokovic

Por si fuera poco, Novak Djokovic también se quejó a la organización con una carta en la que exigía igualdad de condiciones para todos los tenistas que vayan a disputar el torneo. Entre las peticiones del serbio había material de fitness y de entrenamiento en todas las habitaciones; comida decente, acorde al nivel del torneo y de un deportista de élite; rebajar los días de cuarentena para los jugadores ailados y mover, en la medida de lo posible, a la mayor cantidad de tenistas a casas privadas con pista para entrenar.

A pesar de que las peticiones de Djokovic iban por el camino de intentar igualar las condiciones de todos, al serbio le llovieron las críticas. La más impactante fue la del polémico Nick Kyrgios. "Djokovic es un estúpido", afirmó el tenista australiano.

 

Imagen principal: Roberto Bautista, el número 9 del mundo, ha criticado a la organización del Open de Australia / Europa Press