La disciplina ha sido un aspecto fundamental desde que Hansi Flick llegó al Barça para ejercer como entrenador. La puntualidad en días de partido se ha convertido en una de las normas innegociables del técnico alemán, cuya metodología se apoya en la rigurosidad y el cumplimiento estricto de los códigos de vestuario. Sin embargo, la aplicación de estos criterios no ha estado exenta de matices dentro del grupo con el paso de los meses.
El episodio más comentado gira en torno a los retrasos en concentraciones previas a encuentros oficiales, una cuestión que ha generado conversaciones internas. En plantillas de élite, la gestión del equilibrio entre disciplina colectiva y rendimiento deportivo suele requerir ajustes, especialmente cuando afecta a futbolistas de peso estructural dentro del once como Lamine Yamal y Koundé.
Pedri y su papel como figura de consenso
En este contexto emerge la figura de Pedri, una de las voces con mayor ascendencia dentro del vestuario. El centrocampista canario, reconocido por su perfil conciliador y su liderazgo dentro del vestuario, habría intervenido para trasladar al cuerpo técnico una preocupación compartida por varios integrantes de la plantilla. La cuestión no giraba en torno a la norma en sí, sino a las consecuencias deportivas derivadas de su aplicación en ciertos casos.
La posibilidad de dejar en el banquillo a jugadores relevantes como medida correctiva generaba ciertas reservas dentro del grupo. En escenarios de máxima exigencia, el reisgo de que cracks del nivel de Lamine o Koundé pudieran no estar generaba cierta tensión y miedo a que fuera a peor, por lo que reconducir la sanción fue una solución interesante para ambas partes.
El acuerdo que redefine el criterio disciplinario
Según distintas interpretaciones que rodean la dinámica interna del equipo, Flick habría aceptado modular el enfoque de la sanción. El entendimiento alcanzado introduce un mecanismo alternativo con sanciones económicas en lugar de castigos deportivos. Las multas, según dijo Pedri, pueden alcanzar cifras elevadas, lo que refuerza el mensaje sin alterar necesariamente el once del equipo, protegiendo a estrellas de quedarse fuera del equipo en una gran noche por el hech de haber llegado unos minutos más tarde.
Así pues, habría sido el mismo Pedri, el encargado de pedir a Flick que fuera menos duro con perfiles como Lamine Yamal o Jules Koundé, que han sido dos habituales en esto de llegar algunos minutos tarde a la cita con el resto del equipo.
